Cámara Baja espera PGE reformulado y diputados adelantan que harán ajustes
El Presupuesto General del Estado (PGE) 2026 reformulado, que el martes fue presentado por el ministro de Economía José Gabriel Espinoza, hasta ayer no llegó a la Asamblea Legislativa para su tratamiento.
“Aún no llegó (el PGE), me imagino que hasta el viernes remitirán a la Asamblea”, dijo ayer Sandra Rivero, diputada del Partido Demócrata Cristiano (PDC).
En la presentación del PGE, Espinoza anunció que el crecimiento económico será menor al 1%, que el déficit llegará al 9,2% y que el recorte del gasto público será de Bs 4.100 millones, entre sus principales anuncios.
Asambleístas de distintas fuerzas cuestionaron el contenido del PGE y plantearon que se debe realizar ajustes durante su tratamiento en la Asamblea.
La senadora de Unidad, Marcela Guerrero, consideró que el proyecto fue presentado de forma tardía y señaló que no cumple expectativas en materia económica.
Guerrero planteó además la necesidad de cerrar empresas deficitarias y reorientar recursos hacia sectores productivos, turismo y servicios básicos.
Por su parte el diputado de Libre, Rafael López, consultado por Brújula Digital, lamentó que en el PGE no se especifique el reparto equitativo entre gobierno central y regiones, y advirtió que impulsará una ley específica, si es que el presupuesto no incorpora la esa propuesta.
Análisis
El PGE 2026 reformulado asoma como un instrumento de contención más que de reactivación, en un contexto donde la economía boliviana enfrenta desequilibrios y no resuelven problemas estructurales que condicionan a “un paciente aún en terapia intensiva”, según el análisis de economistas .
El economista Gonzalo Chávez advirtió que los datos reflejan un panorama severo: “habrá recesión, inflación elevada, déficit todavía grande y vulnerabilidad energética”, advirtiendo que el diagnóstico oficial confirma que la economía continuará en contracción durante 2026, acumulando tres años consecutivos de caída.
Desde otra perspectiva, el economista Fernando Romero señaló que el PGE refleja un giro hacia supuestos más realistas frente al exceso de optimismo previo, aunque también advirtió que el mismo “actúa más como un instrumento de contención que de reactivación, lo que limita su capacidad para revertir la caída económica proyectada por organismos internacionales”.























