
VUELTA
Siempre hubo indecisos antes de una elección, aunque no tantos. Tal vez porque antes, la decisión tenía que ver con candidatos, pero también con partidos. La gente no necesariamente era militante, pero mantenía una afinidad histórica por una de las grandes organizaciones políticas de otras épocas. Ya no hay eso y todo se reduce a ver los atributos y tendencias de las personas. ¿Tendrá eso que ver con la duda? Puede ser.
La economía y la política van más que nunca de la mano en vísperas de unas elecciones cruciales para Bolivia. La posibilidad, cada vez más cierta, de que uno de los candidatos de oposición sea el próximo presidente ha influido incluso – o así parece por lo menos – en una tendencia a la baja del dólar y, aparentemente, en una mejora muy modesta de la calificación de riesgo país.
Las encuestas le sonríen a Samuel Doria Medina, aunque no lo suficiente como para que se sienta ya el ganador de las próximas elecciones. En todo caso, los estudios recientes revelan que lo más probable es que haya una segunda vuelta. Resta por saber si el estreno del balotaje será entre opositores o si incluirá a Andrónico Rodríguez, hasta ahora el oficialista mejor ubicado.
Todas las encuestas que se difundieron recientemente, las que se hicieron públicas y las que circulan internamente, revelan que Samuel Doria Medina es el opositor mejor ubicado y que Andrónico Rodríguez no logra despegar luego de los problemas que rodearon el inicio de su campaña.
Lo de Evo Morales la semana pasada fue una especie de suicidio. Aunque ya antes, en Sacaba y con la muerte de los esposos Andrade, había dado muestras del extremo de crueldad y violencia al que podía llegar para conseguir sus objetivos, esta vez se trató de su último y desesperado movimiento por conservar un liderazgo que ha ido perdiendo irremediablemente.
El costo de no haber detenido a Evo Morales en su momento es cada vez más alto. Los problemas no se circunscriben a la carretera que atraviesa el Chapare, sino a otros puntos del país, la violencia llega a algunas ciudades e, insólito, se conoce de la existencia de amenazas en contra de vocales electorales y sus familias, quienes han planteado una denuncia dramática a través de su presidente, Oscar Hassenteufel: “estamos acosados”.
La más reciente encuesta difundida por Unitel mantiene el suspenso sobre lo que podría ocurrir en las próximas elecciones de agosto. Si bien el bloque conformado por los candidatos de oposición suma más del 50% de los potenciales votos, la posibilidad de que se unan es muy remota.
No hay un candidato que marque una clara diferencia. Samuel Doria Medina y Jorge Quiroga están prácticamente empatados y difícilmente se puede hablar de una tendencia que jale el voto útil hacia uno u otro.
Es un diálogo mentiroso el que han establecido Evo Morales y su heredero, Andrónico Rodríguez. El expresidente dice que el candidato representa a la derecha y el arcismo y el otro le da 24 horas para probar esas acusaciones y, si lo hace, tomar el camino de la renuncia a la postulación.
La confirmación de la postulación de Andrónico Rodríguez a la presidencia en las elecciones de agosto desató un auténtico alboroto político, tanto en filas de lo que queda del MAS, como en el campo opositor.
De uno y otro lado llegaron las críticas. Los detractores partidarios lo acusan de traición y los opositores de ser un falso renovador o, más simple, un lobo disfrazado con piel de oveja.
Rodríguez resume algunas de las características de los tiempos políticos que corren. A saber:
La campaña más efectiva para Andrónico Rodríguez la están haciendo, consciente o inconscientemente, Evo Morales y sus fieles en las federaciones cocaleras del Chapare. Cuanto más atacan al presidente del Senado, mayor es el rédito que obtiene quien hoy aparece como la figura de supuesto recambio del MAS para las elecciones de agosto.

