Una carta íntima al “presidente” Trump
Estoy escribiéndote como una ciudadana de EEUU cuyos antepasados llegaron al continente norteño en 1633 –¿hello? inmigrantes como tus ancestros– pero no estoy escribiéndote sobre este tópico funesto, ni de otro tema crucial: el cambio del clima en el que no quieres creer.
No, en este momento estoy despotricando porque he vivido en América Latina por 10 años y me molestan tus proclamaciones irracionales sobre una invasión de Venezuela. OK, sabemos que no conoces ni la historia, ni el derecho internacional, ni los principios rectos de los derechos humanos. Y, aparentemente, no tienes un huesito en tu cuerpo demasiado bronceado que haya oído acerca de la empatía o la amistad.
Yendo en contra de las regulaciones estadounidenses sobre la conducta de los profesionales en salud mental –puestas de lado por esta circunstancia– comprendemos que encajas en el tipo de personalidad de aquellos que tienen que proteger sus frágiles sensibilidad y autoestima, como si estuvieras en un batalla, al extremo de lanzar culpas o bombas a otros.
Soy profesional de la psicología, y me apena el daño que pudo haberte ocurrido durante tu infancia o juventud. Sin embargo, ahora eres un adulto y eres, además, el presidente de EEUU: necesitas responsabilizarte por tus acciones y sus efectos en otros seres y en el planeta entero. Te cuento un secreto: la psicoterapia sirve bien para librarse de los daños del pasado. O al menos deberías considerar la meditación que puede calmar tu sistema nervioso.
Invadir Venezuela con armas y soldados estadounidenses sería una acción estúpida y calamitosa como aquellas contra Puerto Rico en 1898, Nicaragua en 1912, 1926 y 1981; México en 1914, Haití en 1915, Corea en los 50, Guatemala en 1954, Cuba en 1961, Brasil en 1964, la República Dominicana en 1966, Vietnam en los años 60-70, Camboya en 1970, Chile en 1973, Irán en 1980, Libia en 1983 y 2011, Granada en 1983, Afganistán en 2001, Iraq en 2003, etc., etc. =====ad nauseam===. Pareces ignorar que en el mundo hay millones de personas conscientes de que tu retorno a “los gloriosos Estados Unidos del pasado” significa más ataques con el fin de robar los recursos de otra gente para enriquecer a los ricos, que ya son demasiado ricos.
¿No comprendes que los imperios y sus “glorias” siempre caen? Imagina esto, si puedes: en los países que no asumen la postura de amos del mundo y, no hace falta decirlo, en países libres de invasiones y colonización, en esos países lo traumas psicológicos (como los que claramente tienes) son mucho menos frecuentes.
Yo sé, yo sé, mi “Presidente”: no puedes oír ni comprender mi súplica, estás irritado. Los muros de tu alma son demasiado gruesos, y por eso todo el mundo sufre.
La autora es doctorada en psicología y escritora www.chelliglendinning.org
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