Una coalición de izquierda gobierna España desde ayer
El dirigente socialista Pedro Sánchez fue investido ayer presidente de un inédito gobierno de coalición con la izquierda radical de Podemos, tras una ajustadísima votación en el Congreso de los Diputados que pone fin a meses de parálisis política en España.
Tras un bronco debate que augura una legislatura turbulenta, Sánchez, de 47 años, recibió 167 votos a favor, 165 en contra y 18 abstenciones, una diferencia mínima pero suficiente para imponerse en esta segunda vuelta.
El resultado, que abre paso al primer Gobierno de coalición en España desde el fin de la dictadura de Francisco Franco en 1975, fue recibido con sonoros aplausos por la bancada socialista.
Los diputados de Podemos, formación heredera del movimiento antiausteridad de los “indignados” que entrará por primera vez al Gobierno, estallaron en gritos de “Sí se puede”. Su líder, Pablo Iglesias, lloró emocionado.
Giro a la izquierda
El Gobierno de coalición con Podemos, cuyo líder Pablo Iglesias ocupará una de las vicepresidencias, promete un giro a la izquierda con medidas como un alza impositiva a los más ricos, regulación de alquileres y la derogación parcial de una reforma liberal del mercado laboral.
“España abre un tiempo para reivindicar el diálogo y la política útil. Un Gobierno para todas y todos que amplíe derechos, restaure la convivencia y defienda la justicia social”, se congratuló Sánchez en Twitter.
Llegado al poder a mediados de 2018 mediante una moción de censura que desbancó al conservador Mariano Rajoy, Sánchez perdió un primer voto de confianza el domingo en la Cámara Baja, al carecer de una mayoría absoluta de 176 de los 350 diputados.
Criticado en duros términos por la oposición de derecha y extrema derecha, se impuso finalmente ayer, sostenido por el PSOE, Podemos, los nacionalistas vascos del PNV y otros pequeños partidos regionales.
Independentistas
En un Parlamento muy fragmentado, fue clave la abstención de la formación independentista Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), que significó un voto de confianza al PSOE aunque con “escepticismo”, según dijo en la tribuna la diputada Montse Bassa. “Personalmente me importa un comino la gobernabilidad de España”, proclamó.
En el marco del acuerdo para que ERC permitiera la investidura de Sánchez, el Gobierno central y el ejecutivo regional catalán, controlado por los independentistas, deben instalar en dos semanas “una mesa de diálogo” para “encauzar el conflicto político” en la rica región nororiental de 7,5 millones de habitantes.
Partido Popular
El conservador Partido Popular (PP), Pablo Casado, que durante el debate de investidura prometió utilizar cualquier “recurso” contra el “gobierno Frankenstein”, acusó a Sánchez de ser un “Caballo de Troya para meter en el Gobierno a quienes se han conjurado para destruir España tal y como la conocemos hasta ahora”.
“Sánchez quiere copresidir un Gobierno ilegítimo porque de la mentira y el fraude brutal a los españoles sólo puede nacer la ilegitimidad”, lanzó Santiago Abascal, jefe del partido de extrema derecha de Vox, convertida en tercera fuerza política.
TENDRÁ QUE NEGOCIAR CON LA DERECHA
El Gobierno minoritario de 155 diputados se verá obligado a negociar a múltiples bandos para sacar cada ley en un contexto de polarización.
“El paisaje político sigue siendo complejo. El nuevo gobierno será minoritario, las tensiones en Cataluña pueden exacerbarse de nuevo”, estima Steven Trypsteen, economista.
El nuevo Ejecutivo tiene asegurada la oposición sin tregua de la derecha y la extrema derecha.
























