Jueves de comadres: ¿uno o dos jueves antes del Carnaval?
Texto: César Alcides Calla
Docente universitario, lingüista y comunicador social
La Real Academia Española (RAE) incurre en un inexcusable error al afirmar que la fiesta de “jueves de comadres” se celebra dos jueves antes del carnaval. El Diccionario de la lengua española (DLE), antes denominado Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), reza textualmente:
“jueves. [...]|| jueves de comadres. m. jueves penúltimo antes del carnaval”. [sic].
Esta definición va en contra de todas las fuentes bibliográficas, de las que provienen de hemerotecas, y, ante todo, de las pragmáticas, vivenciales o consuetudinarias, pues, tanto en Europa como en América y otras latitudes, esta fiesta se celebra el “último jueves” antes de las carnestolendas, el “penúltimo” se festeja el “jueves de compadres”.
Junto a esta festividad, en diversas regiones de España, se festeja el “jueves lardero” o “jueves tocinero, conocido también como “jueves craso” y “jueves gordo”, porque “lardero” significa, precisamente: graso pingüe, mantecoso. Se lo conmemora en fecha variable que oscila entre el 29 de enero y el 4 de marzo.
Lo alarmante es que este error se arrastra, por lo menos, desde el siglo antepasado, ya que la décima tercia edición del DRAE, publicada el 1899 —la más antigua edición a la que pudimos acceder, emplazada en la “Biblioteca Dora Sotomayor de Calla”– comete la misma errata.
Este yerro permanece durante más de un siglo, inclusive en la versión digital del DLE, que se actualiza cada año. El diccionario impreso, en su 23.a edición, fue presentado el 17 de octubre de 2014, como parte central del programa de conmemoración de los 300 años de creación de la Real Academia Española, por esta razón, también se lo denomina DICCIONARIO DEL TRICENTENARIO.
Empero, este no es el único error en el que incurre la RAE; por el contrario, el trabajo de crítica al DRAE en el que estamos concentrados cuya publicación será el próximo año ya contempla más de 4.000 erratas: de sintaxis, semántica y lógica, además de agramaticalidades, cacografías e inclusive lapsus cálami.
Como ejemplo de esta “autopsia al DLE” citamos una “fatal falta”. La Real Academia contradice lo que siempre ha enseñado, tanto en sus libros oficiales de ortografía y gramática como en todas las anteriores ediciones de su diccionario: “Usted es un pronombre de segunda persona; pero en la última versión se tergiversa esta definición al sostener ‘tres veces’ que se trata de un pronombre de tercera persona”.
Pero... peor aún, para colmo de males, esta errata cae en contravención con lo que establece el propio diccionario: la “tercera persona” es la que “media” entre otras; por su parte, la “segunda persona” es la que designa en el discurso al “receptor”. Consecuentemente, es inobjetable que el “pronombre usted” cumple la función de “receptor” y, como no media entre otras personas, NO puede ser de “tercera persona”.
La que antecede es una inadmisible agramaticalidad, pues se constituye en un atentado contra las reglas gramaticales de la lengua española, este “vicio del lenguaje” es definido por el DLE con los siguientes términos:
“agramaticalidad. f. Ling. Característica de las secuencias de palabras o morfemas que no se ajustan a las reglas de la gramática”. [sic].
Estas revelaciones son el resultado de haber leído meticulosamente cinco veces el diccionario de la Real Academia Española: de la “A” a la “Z”, letra por letra, palabra por palabra, acepción por acepción y página por página; en dos ocasiones: el DRAE, 22.a Ed. y en tres: el DLE, 23.a edición.
Nuestro primer trabajo de crítica al DRAE se remonta a mayo de 2015 con la presentación del libro digital “Fe de erratas (no autorizada) del DRAE versión electrónica”, en el que develamos 2.742 errores de contravención a las reglas de ortografía prescritas por la mismísima Real Academia Española.
Este trabajo de crítica lexicográfica tuvo amplia difusión en los medios de comunicación nacional e internacional, entre ellos el artículo publicado en la Nación de Buenos Aires, el 14 de septiembre de 2015, bajo el título de ¿nos estamos volviendo tan descuidados?
A mayor abundamiento, en ocasión de celebrarse en Cochabamba los XI Juegos Suramericanos, publicamos el “Diccionario del deporte” que contiene 2.025 palabras de entrada, todas ellas extractadas del DLE.
No obstante, nuestra tarea de identificación, selección, clasificación y transcripción no fue mecánica; por el contrario, corregimos los 150 errores que detectados en el diccionario de la
RAE: cacologías, impropiedades, redundancias, discordancias, batologías y cacografías, entre ellos, el siguiente pleonasmo:
“bracear1. [...] || 2. intr. Nadar sacando los brazos fuera del agua y volteándolos hacia adelante”.
“Sacar” “fuera” es redundante; consiguientemente, la propuesta de enmienda es:
“bracear1. [...] || 2. intr. Nadar sacando los brazos del agua y volteándolos hacia adelante”.
Si bien nuestro trabajo sistemático de lectura y análisis del diccionario de la Real Academia Española comenzó el 2003; el proyecto de hacer una crítica a esta obra surgió cuando estábamos en el primer semestre de la Carrera de Lingüística de la UMSS, tras descubrir un error en la 20.a edición que no ha sido enmendado hasta nuestros días:
“seminal. [...] adj. 1. Perteneciente o relativo al semen de los animales masculinos”.
La que antecede es otra redundancia, ya que el adjetivo “masculino” solo puede calificar al “varón” o al “macho” y nunca a la “hembra”.
Es menester que la Real Academia Española haga honor a su eslogan: “Limpia, fija y da esplendor”, comenzado por remediar cada uno de los... “infelices deslices” de su diccionario porque: “¡La lengua del autor de Don Quijote de la Mancha... no se mancha!”




























