Si desaparecieran de inmediato esos contaminantes fósiles y otros, la temperatura de todos modos crecería dos o tres grados Fahrenheit, o hasta 1,5 grados Celsius, durante los próximos 80 años, según el "sofisticado análisis" de Robert Pincus, de la Universidad de Colorado en Boulder, y Thorsten Mauritsen, del Instituto de Meteorología Max Planck, en Hamburgo (Alemania).