Convento de Santa Catalina de Siena
El convento fue construido en 1570 por los agustinos. Gran parte de la arquitectura es de estilo renacentista, aunque en 1801 pasó a manos de los jesuitas, quienes agregaron detalles barroco mestizo. En 1825, Antonio José de Sucre ordenó su expropiación y se vendió a la familia Paz Soldán. Al convento se adicionó una hacienda de estilo republicano. En la revolución agraria de 1952, los pobladores expropiaron el convento.
La ciudad y las diferentes provincias del departamento de Cochabamba guardan en su arquitectura grandes obras de valor patrimonial, que testifican su paso por los distintos periodos de la historia: prehispánica, colonial, republicana y contemporánea. Pero con el transcurrir del tiempo, muchas de estas obras de los más diversos estilos: barroco, neoclásico, ecléctico, se han destruido o están en riesgo de desaparecer de forma irreversible por el abandono, y con ellas también se van perdiendo sus componentes inmateriales y simbólicos, borrando toda huella de acontecimientos y personajes históricos.
Esa suerte estaría siguiendo el Convento de Santa Catalina, ubicado en la comunidad de Collpa Ciaco del Municipio de Arani, distante a 5 kilómetros al suroeste del poblado, que tiene un gran valor patrimonial histórico, arquitectónico y artístico.
Fue el primer convento de los primeros religiosos en asentarse en el valle alto, los agustinos, el 25 de noviembre de 1570, empezaron a edificarlo en Collpa Ciaco.
En sus instalaciones, según algunos registros históricos, se planificó la edificación del convento de los agustinos en la Villa Oropesa (hoy ocupado por el teatro Achá), se trazaron planes y dirigieron las obras del convento franciscano de Tarata; además, en él pernoctaron los libertadores Simón Bolívar y Antonio José de Sucre a su ingreso a Cochabamba desde Sucre, quedando como prueba en la habitación que ocupó Bolívar –la primera de la planta superior del claustro– pintada en uno de sus muros los colores de la bandera de la nueva República.
En los últimos años de la colonia, este convento fue convertido en un centro de reclusión para los agustinos que faltaban a los mandatos de la congregación. Ya en la época republicana, antes de la Reforma Agraria de 1952, fue parte de la hacienda de la familia del Granado, descendientes del poeta Xavier del Granado, que construyó su vivienda a un lado del templo.
Su construcción
La construcción de la Iglesia fue realizada por el religioso Fray Diego de Dueñas y se tenía la existencia de un cuadro en la sacristía, desaparecido del Fray Agustino Andrés Escalera que decía: “Edificador de nuestro convento de Santa Catalina de Collpa”, el P. Escalera ocupa el convento a mediados del siglo XVIII y principios del XIX, por lo que seguramente realiza algunas obras en el mismo, según los datos recolectados por la arquitecta Patricia Dueri en su trabajo “Deterioro del Patrimonio Cultural: Convento de Santa Catalina de Collpa Ciaco”.
En 1575, se nombra como primer vicario al P. Juan de Obregón.
El Convento se divide en tres sectores: la iglesia, de una nave alargada con contrafuertes de adobe en el muro lateral derecho, cuenta con un retablo principal de estilo renacentista colonial y barroco mestizo con dos altares, uno dedicado a Santa Catalina y otro, a San Isidro Labrador; el claustro, que se encuentra adosado a la iglesia, cuenta con un patio central aporticado rodeado de habitaciones; y la hacienda, construida en la época republicana, en la pared del zaguán se tienen grafitis que representan a personajes y automóviles de inicios del siglo XX.
Según el mismo trabajo de Dueri, “los agustinos son tal vez, en el primer siglo de la Colonia, la orden más poderosa económicamente, más dinámica en la acción misionera, más grande en expresiones arquitectónicas y en organización, bien metida en la cultura indigenal, y más apetecida por la clase media-alta española”.
En el informe que presenta Viedma al Rey, entre los años 1788-91, dice: “A una legua de Arani, hay Collpa, conventillo agustino, no mantiene más que un religioso y sirve a los señores obispos para castigar a los clérigos que cometen algún delito, donde los mandan a hacer ejercicios”. Desde el Capítulo de 1793 deja de figurar como convento, pero en los años posteriores siguieron teniendo allí haciendas.
Según apuntes de la orden religiosa Franciscana, proporcionados por el Padre Maurizio Valcanover, en agosto de 1796, llega la comunidad franciscana del Colegio de Propaganda Fide de San José de Tarata y se hospedan ahí hasta el año 1801.
Según el documento “Puesta en Valor del Convento de Santa Catalina de Collpa Ciaco”, de los autores Wagner Galindo e Ivette Mercado, del año 2006, “en el año de 1825, el Mariscal Antonio José de Sucre consolida la República de Bolivia y a partir de ese año, los frailes agustinos son obligados a desalojar los monasterios que ocupaban. Es en este tiempo que llega Mariano Domingo de Paz Soldán desde Perú y a través del remate que se realiza al convento de Collpa Ciaco, se hace dueño de estos inmuebles, quien tuvo descendientes, los que fueron expulsados del convento por los campesinos de Collpa Ciaco, a consecuencia de la Revolución Agraria del año 1952”.
Desde 1998 a 2009, diferentes ordenes religiosas se hacen cargo del cuidado del convento por encargo del Obispo y durante su estancia realizan diferentes arreglos a la estructura con grandes limitaciones económicas. En 2004, desaparecen varios elementos, pinturas y parte del retablo principal y el púlpito. Actualmente, se encuentra el edificio a cargo de los comunarios de Collpa Ciaco.
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