La inversión externa en Sudamérica disminuyó en 6 por ciento en 2015
La inversión externa en Sudamérica disminuyó 6 por ciento en 2015, mientras que a nivel mundial alcanzó 1,76 billones de dólares, la mayor cifra lograda desde los niveles precrisis, según un informe publicado ayer por la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad) en Ginebra.
Globalmente, la inversión extranjera directa (IED) mundial en 2015 fue “robusta”, según el informe, con un crecimiento del 38 por ciento con respecto al año anterior, lo que llevó el total hasta los 1,76 billones de dólares. En cambio, el comportamiento regional de América Latina “refleja la desaceleración de la demanda interna y el empeoramiento de los condiciones de comercio causado por la caída de los precios de las materias primas”, señala el Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2016.
En particular, añade, los flujos de IED a Brasil, principal receptor de la región, cayeron 12 por ciento el año pasado, a 65 mil millones de dólares.
“La caída de los precios de las materias primas también afectó significativamente los flujos hacia Bolivia, Chile, Colombia y Perú”, señala la Unctad.
Advierte luego que la inversión externa hacia la región puede desacelerarse aún más este año “si las condiciones macroeconómicas difíciles persisten”.
En 2015, el valor de los proyectos anunciados en nuevas instalaciones cayó 17 por ciento respecto del año anterior, debido a una disminución de 86 por ciento en la industria extractiva, y también se registraron valores inferiores en los proyectos anunciados del sector servicios.
La Unctad señala, como contrapartida, que las depreciaciones de las monedas nacionales en la región “podrán motivar adquisiciones de activos”.
De hecho, las fusiones transfronterizas y adquisiciones registraron “un aumento fuerte en el primer trimestre de 2016, gracias a mayores ventas en Brasil, Chile y Colombia”.
Contra la tendencia del Sur, en América Central los flujos de IED aumentaron 14 por ciento, a 42 mil millones de dólares, gracias a los flujos dinámicos hacia México y la industria manufacturera en toda la subregión.
Sobre las tendencias globales, la Unctad alertó contra el “exceso de optimismo”, ya que el aumento “da la esperanza de que la inversión internacional está por fin regresando a una senda de crecimiento sostenible”, pero “aún no estamos fuera de peligro”, dijo el secretario general del organismo, Mukhisa Kituyi.
Un aumento en las fusiones transfronterizas y adquisiciones, de 432 millones de dólares en 2014 a 721 mil millones en 2015, fue el principal factor detrás de la recuperación mundial.
Las adquisiciones debieron a importantes reconfiguraciones corporativas por parte de las empresas multinacionales, incluyendo el cambio de sede por razones estratégicas o relacionadas con ‘reversiones’ corporativas (tax inversión)”, señala.
El estudio demuestra que Asia en desarrollo se mantuvo cómo la mayor región receptora de IED en el mundo, en tanto que los flujos hacia los países en transición a economías de mercado en Europa del Sureste y la Comunidad de Estados Independientes (CEI) decayeron en forma significativa.
La Unctad estima que las IED en 2016 caerán entre un 10 y un 15 por ciento, reflejando la fragilidad de la economía mundial, la persistente debilidad de la demanda agregada, un crecimiento muy bajo en algunos países exportadores de materias primas, un cambio de políticas para evitar acuerdos basados en la política fiscal y un desplome de las ganancias de las multinacionales en 2015.























