Dilma Rousseff es destituida definitivamente de la presidencia
Brasilia |
Dilma Rousseff fue destituida de la presidencia de Brasil, tras un fallo histórico en el Senado brasileño que pone un dramático fin a 13 años de gobiernos de izquierda en el gigante sudamericano.
Rousseff, visiblemente afligida, no tardó en reaccionar, sin nunca perder la compostura: “el Senado federal tomó una decisión que ingresa en la historia de las grandes injusticias”.
“Condenaron a una inocente y consumaron un golpe de estado parlamentario”, afirmó esta exguerrillera, vestida de rojo, en su discurso dirigido a la sociedad brasileña.
Por 61 votos a favor y 20 en contra, Rousseff quedó despojada del poder de Brasil. Bastante más de los 54 votos (dos tercios de los 81 senadores) que se necesitaban para que fuera condenada.
Sin embargo, el Senado rechazó en una segunda votación la propuesta de que la exguerrillera, de 68 años, quedara inhabilitada para ejercer cargos públicos.
El voto cierra una sangría política que desde hace nueve meses mantiene en vilo a la mayor economía de América Latina, en vías a su peor pérdida de riqueza en 80 años y que tiene a los principales partidos embarrados en causas de corrupción.
Y es un final trágico para la primera mujer que llegó a la presidencia de Brasil, suspendida en mayo tras ser acusada de violar las normas fiscales de Brasil.
Las maratónicas deliberaciones en el Senado reflejaron más una rabia por la gestión de Rousseff que por los crímenes por los que fue condenada.
Esta economista que fue guerrillera marxista en su juventud y sufrió torturas en la última dictadura (1964-1985) se mostró guerrera hasta el final. Incluso cuando reaccionó a su condena.
Rousseff afirmó que la votación en el Senado consumó un “golpe de Estado” en el país y anunció la más “enérgica, determinada y firme oposición a los golpistas”.
“Es el segundo golpe de Estado que enfrento en la vida. Primero fue el militar (1964), que me afectó cuando era una joven militante; el segundo fue el parlamentario, que me derriba del cargo para el que fui elegida”, afirmó en su primer pronunciamiento tras la destitución, ante decenas de simpatizantes.
“Hoy el Senado tomó una decisión que entra a la historia de las grandes injusticias: escogieron rasgar la Constitución; decidieron interrumpir el mandato de una presidente que no cometió ningún crimen; condenaron a una inocente y consumaron un golpe parlamentario”, denunció en un enérgico discurso.
Arropada por decenas de correligionarios y seguidores en el Palacio de la Alvorada, en donde se atrincheró desde que fue separada provisionalmente del cargo, el 12 de mayo, la expresidenta advirtió que el Partido de los Trabajadores (PT) volverá al poder para culminar el proyecto de lucha contra la desigualdad social que desarrolló con éxito en los últimos trece años.
“No desistan de la lucha. Escuchen bien: piensan que nos vencieron, pero están engañados. Sé que todos vamos a luchar. Habrá la más determinada, firme y enérgica oposición que un golpista puede sufrir”, afirmó.
Corrupción endémica
Lejos quedaron los días del milagro socio-económico que inició el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), padrino político de Rousseff, que sacó a 29 millones de personas de la pobreza y al país del mapa de hambre de la ONU.
La crisis económico-política se entrelazó con un escandaloso fraude que drenó más de 2.000 millones de dólares de la estatal Petrobras.
Aunque salpica a todas las fuerzas políticas, el escándalo conocido como Lava Jato terminó por cercar al gobierno. Y también empañó la imagen del político mejor valorado por los brasileños, el expresidente Lula, en la mira por obstrucción de la justicia y corrupción.
A Rousseff se le ha criticado también por su incapacidad de negociar, su arrogancia y frialdad.
“Dilma va a pasar a la historia como una figura ambigua: va a ser vista como una villana del punto de vista de la gestión, fue una mala gobernante, que erró mucho, que no supo dialogar con el Congreso, que es responsable en parte por la economía y todo eso va a ser atribuido a ella”, dijo a la AFP, Michael Mohallem, analista de la universidad FGV de Rio de Janeiro.
CONSERVARÁ SUS DERECHOS POLÍTICOS
Dilma Rousseff conservará sus derechos políticos y los beneficios que la legislación le garantiza a los exjefes de Estado tras la decisión del Senado de despojarla del mandato como presidenta de Brasil, según la sentencia leída por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski.
Además de mantener sus derechos políticos pese a su destitución, la sentencia del Senado no la priva de los beneficios vitalicios a que tienen derecho los jefes de Estado al dejar el cargo, como a ocho funcionarios públicos para atender sus necesidades y a dos vehículos oficiales.
Pese a que se preveía que su destitución la condenaba automáticamente a la pérdida de los derechos políticos por un período de ocho años, como ocurrió en 1992 cuando Fernando Collor fue sometido a un juicio político semejante, un recurso presentado a última hora por el Partido de los Trabajadores (PT) salvó a Rousseff de la inhabilitación política.
Antes de la votación definitiva, Lewandowski advirtió que si Rousseff fuera inhabilitada no podría ni siquiera ser profesora o trabajar “en un merendero en una escuela pública”, ya que la inhabilitación comprende no sólo mandatos sino también cargos públicos.
La presidenta destituida también conserva los beneficios de los exjefes de Estado, por lo que podrá nombrar a ocho funcionarios de su preferencia para que le sirvan como asesores, guardaespaldas y conductores.
La exmandataria también tendrá a su disposición dos automóviles públicos con matrícula oficial.
Igualmente tendrá derecho a regresar a su casa, en la ciudad de Porto Alegre, en un avión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), aunque no volverá a tener a su disposición las aeronaves oficiales.
El decreto que establece los beneficios también prevé que el Estado asuma los costos de la transferencia de sus pertenencias personales y del llamado acervo presidencial, principalmente documentos, hasta su nuevo lugar de residencia.
REACCIÓNES
EEUU: Respetan la destitución
Estados Unidos opinó que la destitución de Rousseff se produjo dentro del “marco constitucional” del país, por lo que dijo “respetar” la decisión del Senado y prometió que trabajará con el nuevo mandatario brasileño, Michel Temer.
“Esta fue una decisión hecha por el pueblo brasileño, y la respetamos (...). Creemos que las instituciones democráticas de Brasil han actuado dentro de su marco constitucional”, dijo el portavoz del Departamento de Estado de EEUU, John Kirby.
ARGENTINA:: Apoyan a la institucionalidad
La posición del Gobierno argentino es el respeto al proceso institucional de Brasil, a la vez que “reafirma su voluntad de continuar por el camino de una real integración en el marco del respeto absoluto por las instituciones democráticas”.
Agregó que nuestro país “renueva su deseo de continuar trabajando con el Gobierno de Brasil para la resolución de los temas de mutuo interés de las agendas bilateral, regional y multilateral, así como para el fortalecimiento del Mercosur”.
EMPRESARIOS: Respaldan el fallo
La Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP) respaldó el proceso que terminó con la destitución de Rousseff, pero advirtió al Gobierno del presidente Michel Temer sobre las medidas que debe adoptar para enderezar la economía.
El más influyente gremio empresarial del país, en un comunicado firmado por su presidente, Paulo Skaf, señaló que “es hora de, todos juntos, reconstruir a Brasil”, un llamado en el que resaltó el “respeto a la Constitución y las leyes democráticas”.

























