Medio ambiente y una conciencia ambigua
Los ciudadanos del área urbana del eje metropolitano del país parecen tener una conciencia ambiental ambigua, según se desprende de los datos levantados por la encuesta de Ciudadanía.
Cuando se pregunta a la gente sobre qué debería priorizarse más, si el cuidado del medio ambiente o el desarrollo económico, un contundente 75 por ciento –es decir, tres de cada cuatro personas– se inclinan por la primera opción.
Sin embargo, cuando se le hace la misma consulta, pero esta vez, ponderando el tema ambiental ante otros como la seguridad, la salud y la educación, la convicción no es tan evidente. En una escala de 1 (nada) al 5 (mucho), el 44 por ciento de los consultados asigna al medio ambiente una nota de 3.
A la hora de hacer definiciones, sin embargo, la balanza cobra más peso por el lado de la prioridad mínima: el 34 por ciento le asigna una nota de 2, y el 20 por ciento 1 sobre 5. En cambio, del otro lado, menos del 1 por ciento anotan calificaciones de 4 y 5.
Las preguntas sobre la participación en campañas ambientales develan también un doble discurso de las personas consultadas. Ocho de cada 10 dicen que participarían en alguna actividad en esta línea si tuvieran la oportunidad de hacerlo.
No obstante, cuando se hace la pregunta si alguna vez ha participado del cuidado de un área verde pública, la respuesta es un contundente 75 por ciento para el No. El 15 por ciento lo hizo “hace muchos años” y sólo un 10 por ciento tomó parte en la última gestión.
Eso sí, la mayoría asegura que las áreas verdes traen importantes beneficios para la ciudadanía. El 35 por ciento de los consultados visita los parques, plazas u otra área verde a un ritmo de una vez por semana, y el mismo porcentaje lo hace una vez por mes. Hay un 7 por ciento que lo hace una vez por día, e incluso hay un 14 por ciento que sólo llega a estos lugares una sola vez por año y hasta un 7 por ciento que nunca los visita.
La mayor utilidad de estas áreas para el ciudadano, empero no es ambiental, sino social. El 35 por ciento opina que sirven para paseos y diversión con la familia; el 17 por ciento piensa en el rédito del deporte; y un 16 por ciento, que son lugares para descansar y relajarse.
Después de todas estas variables, llega recién una justificación ambiental, cuando otro 16 por ciento opina que la mayor utilidad de las áreas verdes es que ayudan a reducir la contaminación.
El 9 por ciento afirma que es un lugar para reunirse con amigos (nuevamente la dimensión social) y un 6 por ciento considera que embellecen el barrio.
BASURA, PRINCIPAL PROBLEMA
La basura es el problema ambiental más importante. Al menos eso es lo que opina el 57 por ciento de la población consultada por esta encuesta, por encima de otros problemas como la contaminación del aire (19 por ciento) o la falta de alcantarillado (5 por ciento). Tampoco se les da mucha importancia a otros problemas como la contaminación del agua, falta de agua potable, escasez de áreas verdes, crecimiento de la mancha urbana o deforestación (en todos los casos, con frecuencias por debajo del 4 por ciento).
Para el 50 por ciento de la población encuestada el problema de la basura es "grave" y para el 29 por ciento "muy grave", aunque también aparece un nada despreciable 19 por ciento que lo ve como "poco grave".
Para el 54 por ciento, los culpables de este problema son los mismos vecinos, aunque también hay un 33 por ciento que culpa a la Alcaldía.
ANÁLISIS
SONIA MANZUR Y FABIANA PAZ COLECTIVO "NO A LA TALA DE ÁRBOLES"
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Las acciones no se ajustan al discurso
Es interesante percibir cómo la protección del medio ambiente se constituye en tema prioritario a la hora de ser abordado en debates, conversaciones y otras formas de comunicación, pero las acciones dedicadas a resolver la problemática ambiental no siempre están en concordancia con el discurso dado.
La mayoría de los ciudadanos considera que la importancia del medio ambiente prima sobre el desarrollo económico, pero no sobre la salud, educación y seguridad ciudadana, sin considerar que el medio ambiente incide directamente en la salud, y, a su vez, la educación incide en la forma de vivenciar la relación con el medio ambiente.
Hablando de vivencia cotidiana, la encuesta demostró que la situación ambiental actual repercute negativamente en los ciudadanos (más del 70 por ciento), pero más aún, en aquellos que están directamente afectados por problemáticas ambientales. Tal es el caso que se considera a la basura como la problemática ambiental más importante, superando en gran medida (más del 50 por ciento) a variables como la contaminación del aire o del agua, la falta de agua potable, la escasez de áreas verdes, la deforestación y la expansión de la mancha urbana, entre otros. Esto podría deberse a que la basura es tema coyuntural y visible a los ojos del ciudadano común, lo que no sucede por ejemplo, con la contaminación del aire, del agua y la deforestación.
Al respecto, parecería ser que la población no es consciente de lo que involucra la problemática ambiental. Se siente gravemente afectada por elementos aislados sin comprender la complejidad que comporta. Y es que responder propositivamente a la problemática ambiental implica abordarla de manera integral; es decir, entran en juego medidas destinadas a controlar el parque automotor para mejorar la calidad del aire, a dar un manejo adecuado de los desechos, promover la expansión de áreas verdes, entre otros.
Como aspecto positivo, los vecinos tienen conciencia del daño que pueden causar al medio ambiente, ya que se adjudicaron la mayor responsabilidad de las problemáticas ambientales que hoy por hoy vivimos.

























