Testimonios de una generación heroica
Las vivencias y penurias de una generación heroica se rememoraron recientemente en una importante exposición y en un acto que ofreció la Secretaría de Cultura del Gobierno Autónomo Municipal del Cercado de Cochabamba, con motivo de recordarse el octogésimo primer aniversario del cese de hostilidades de la Guerra del Chaco.
La “Casona Santiváñez” de esta ciudad fue el escenario especialmente preparado para una exposición de fotografías, documentos, armamento, variados objetos y diversidad de testimonios sobre esa conflagración. Ocuparon amplios espacios la Academia de Historia Militar, la colección privada del coronel Mario Antelo y otras instituciones. Igualmente el Centro Cultural “Eugen von Boeck” presentó varios banners, entre ellos el referente al apoyo del Lloyd Aéreo Boliviano que puso sus aviones a disposición del Alto Mando Militar para los requerimientos correspondientes.
El acto de inauguración se efectuó en el ambiente central de la “Casona Santiváñez”, también adecuadamente decorado, y se inició con las palabras de la titular de la mencionada Secretaría de Cultura, Ninoska Lazarte. Prosiguió con la participación de Raúl Rivero, quien se refirió a la recopilación “Epístolas de la Guerra del Chaco” presentada en 2015 por el “Centro Documental Carlos Canelas” de “Los Tiempos”. Luego se escenificó la Defensa de Boquerón por parte de efectivos militares con la coordinación del general Omar Cordero. A continuación el Grupo de Artes Escénicas “Deja Vu” presentó el espacio “Testimonios de Guerra”. Seguidamente se contó con la interpretación de temas musicales relacionados con esa contienda bélica, a cargo de Julio Alberto Mercado y Carlos Salazar.
Al presentar los “Testimonios de Guerra”, el director de “Deja Vu”, Günther Revollo, remarcó que a través de la escenificación de breves partes de cartas escritas por combatientes y sus familiares se podría conocer más la dolorosa realidad que vivió el pueblo boliviano en la tercera década del siglo XX. Los integrantes del Grupo “Deja Vu”, Karen Revollo, Oriette Soria, Juan Manuel Moreno, Felipe Pan Kai, Andy Ríos, y Günther Revollo, interpretaron a remitentes, destinatarias y destinatarios de dichas misivas.
De la recopilación del “Centro Documental Carlos Canelas” se escenificaron una carta dirigida a sus padres por un humilde soldado boliviano llamado Martincito, una misiva traducida del guaraní que un combatiente paraguayo envió a su madre Petronila Aguaisuyo, y la que fue escrita por una abuelita que en la parte final de ese texto que entregó a su nieto, cuando éste emprendía el viaje al Chaco, le expresaba: “Preserva tu vida hasta donde puedas; pero si es preciso que mueras, hazlo en ofrenda a la Patria, a la que todos nos debemos”.
De las cartas de colecciones privadas se escenificó la enviada desde el campo de batalla por el combatiente Pascual Revollo a su madre Efigenia Argote, refiriéndose a un detente con la imagen de la Virgen de Cotoca que ella le había entregado cuando él fue a Vallegrande para despedirse antes de ir a la guerra: “En uno de los combates, cuando yo avanzaba con mis compañeros, rifle en mano, frente a una posición enemiga, sentí un tremendo impacto en el pecho y caí de espaldas. Ya en el suelo llevé mi mano derecha al lugar de mi pecho que había recibido el impacto, pero allí no había ninguna herida. En ese instante vi que mi sangre descendía de una herida de mi brazo izquierdo. Entonces me di cuenta de que la bala disparada por algún soldado paraguayo, que iba a destrozarme el corazón, fue desviada a mi brazo izquierdo por el detente de la Virgencita de Cotoca”.
En otra carta, enviada por Alberto Cornejo a su hermana Lily, se relatan las desgarradoras escenas vividas en la estación ferroviaria de Oruro cuando un regimiento iniciaba su viaje en tren hacia el escenario de la guerra: “Las madres, las hijas y hermanas corrían gritando y no se conformaban con dejar partir a sus seres queridos; la estación parecía una casa de muerte donde todos lloraban a gritos. Había pequeñuelos que se arrastraban por los suelos llorando por sus padres que iban a la guerra y madres que andaban de rodillas rogando por sus hijos que tenían el mismo destino”.
Es también conmovedora la carta de Óscar Gutiérrez, enviada a su hermano de 16 años, Alfonso Gutiérrez, que estaba en la guerra, para comunicarle que un infarto puso fin a la vida de la madre de ambos cuando ella vio su nombre y apellido en una nómina de muertos en combate, sin saber que se trataba de un homónimo: “Nuestra madre recibió atónita esa noticia, se quedó inmóvil por un momento mientras las lágrimas comenzaron a recorrer por sus mejillas. Nos miró y se desplomó con un angustioso grito”.
En una misiva dirigida a sus familiares, el Héroe Nacional Óscar Soria relata la victoria obtenida en Kilómetro 7 frente a las tropas paraguayas: “Respondieron nuestros cañones con tanta rapidez, entusiasmo y seguridad que parecían multiplicarse los estampidos. La refriega duró media hora y cuando se agotó nuestra munición también cesó el fuego enemigo. ¡Vencimos a los paraguayos y les hicimos retroceder! Enseguida, mis compañeros y yo, nos estrechamos en abrazos y en vivas a la Patria”.
Después de la escenificación de esas misivas, Nadya Zegarra, Ana Claudia Rúa, Karen Revollo, Erick Oporto, Óscar Nalvarte y Günther Revollo, del Grupo “Deja Vu”, bailaron la cueca “Despedida”, sobre esta contienda bélica, con el acompañamiento de una grabación de Jenny Cárdenas y Música de Maestros.
Todo lo sintetizado en esta nota permite destacar que se tributó un digno homenaje a la heroica generación de bolivianos que combatió en la Guerra del Chaco.
El autor es periodista.
Columnas de CARLOS VICENTE REVOLLO HERBAS


















