Heroico rescate de un periodista
En este Día del Periodista considero oportuno evocar el heroico rescate de un periodista, que protagonizamos, hace 50 años, el sábado 24 de abril de 1971, mujeres y hombres del personal de Radio “San Rafael” de Cochabamba. En esa oportunidad logramos rescatar a nuestro compañero de trabajo, el periodista Alberto López Herrera, de manos de agentes armados de la Policía civil, cuando éstos se aprestaban a introducirle en una aeronave.
Alberto había realizado una amplia pesquisa informativa sobre los asesinatos perpetrados entre 1969 y 1970, del director del diario Última Hora de La Paz, Alfredo Alexander y de su esposa; del periodista Jaime Otero Calderón, del exministro de Economía Alberto Larrea y del exministro de Asuntos Campesinos Jorge Soliz Román. En artículos publicados en un periódico local, criticó con agudeza el silencio de las autoridades sobre esos crímenes. Después de esas publicaciones, la Policía política, entonces llamada Dirección de Investigación Criminal (DIC), detuvo a Alberto la noche del 22 de abril. Ante nuestros reclamos, se dijo que el Ministerio del Interior había instruido su exilio porque su residencia en el país “era ilegal”.
Alberto nació en Orán, población del norte argentino. Su padre era boliviano y excombatiente de la Guerra del Chaco. El artículo 36 de la Constitución Política del Estado de entonces, expresaba: “Son bolivianos de origen los nacidos en el extranjero, de padre o madre bolivianos, por el solo hecho de avecindarse en el territorio nacional o de inscribirse en los consulados”. Alberto había cumplido ese requisito. Tenía una cédula de identidad extendida por las autoridades bolivianas y revalidada el 17 de febrero de ese mismo año. Pese a ello, todas las reiteradas gestiones que realizamos en busca de su libertad resultaron infructuosas y, la noche del 23 de abril, nos llegó un inquietante trascendido, a través de una persona de la misma DIC, en sentido de que había “una orden para hacer desaparecer a Alberto López, arrojándole al vacío desde un avión en vuelo”. Entonces, decidimos que, de cualquier manera, teníamos que impedir que eso suceda.
Un compañero de trabajo consiguió el dato de la hora en la que, en la mañana del sábado 24, Alberto sería llevado al aeropuerto. Esa mañana nos dirigimos al aeropuerto en una vagoneta Volkswagen de la misma Radio “San Rafael. Providencialmente, en aquel tiempo, se estaban realizando trabajos en la antigua plataforma principal de la terminal aérea, por lo que el embarque de pasajeros para todos los vuelos se hacía en un sector ubicado mil metros al sur, de fácil acceso. Así, afrontando todos los riesgos, pudimos rescatar a Alberto y, también providencialmente, los agentes civiles no hicieron uso de sus armas.
Después, ante el prefecto accidental de entonces, general Jaime Florentino Mendieta, y ante el jefe de la DIC, oficial de Policía y abogado Jorge Eduardo Becerra, conseguimos que se nos permita presentar, hasta el lunes 26, la documentación legal de Alberto, a consideración del presidente del Colegio de Abogados, José H. Gordillo. Su fallo categórico reconoció los derechos de Alberto como ciudadano boliviano, dejando sin argumento la orden de su exilio.
El autor es periodista
Columnas de CARLOS VICENTE REVOLLO HERBAS


















