Tenían todo salvo el amor
¿Qué hay detrás del divorcio político entre Rodrigo Paz y Samuel Doria Medina?
Los divorcios son apenas el último capítulo: ese momento en que se hace público lo que ambos ya sabían en privado, que llevaban meses durmiendo en habitaciones separadas.
Aunque los bolivianos tengamos la memoria corta, volvamos al momento en que Doria Medina vendió sus acciones de Soboce al Grupo Gloria. Muchos lo vieron como algo irrelevante. Para mí fue una “retirada táctica”. Porque dejo convertirse en el blanco de toda la prensa pagada por el Gobierno del MAS.
Porque una cosa es Samuel Doria Medina litigando contra el Estado boliviano, con el peso político que su apellido arrastra desde las privatizaciones de los años noventa. Otra muy distinta es un conglomerado multinacional, el Grupo Gloria, defendiendo sus inversiones mediante un emporio de abogados que ganan procesos contra Estados, cueste lo que cueste.
Cuando Doria Medina transfiere su participación en Soboce, las acciones de Fancesa no eran un activo libre de problemas: sobre ellas pesaban dos contingencias económicas de enorme magnitud. La primera era la reversión accionaria dispuesta mediante el Decreto Supremo 0616, cuyo pago seguía pendiente (el valor de las acciones dependía de la buena voluntad del Estado). La segunda era el proceso por competencia desleal, que exponía a Soboce al pago de 744 millones de bolivianos a favor de Fancesa.
¿Usted compraría una empresa cuyas acciones no se sabe cuándo –ni cómo– serán pagadas y que, además, carga sobre sus espaldas un proceso judicial que podría obligarla a desembolsar 744 millones de bolivianos si pierde? Eso, precisamente, estaba sobre la mesa cuando Doria Medina transfirió su participación en Soboce por 300 millones de dólares.
Frente a semejante escenario, cualquier abogado recomendaría una garantía contractual: mecanismos mediante los cuales comprador y vendedor distribuyen el riesgo de contingencias futuras. La metáfora es sencilla: la cosecha está sembrada, pero nadie sabe si dará frutos; por eso, hay que acordar de antemano quién pagará las pérdidas si llega la tormenta
Ahora bien: Durante los casi 20 años de gobierno del MAS, ¿Es razonable pensar que Doria Medina desconocía las gestiones que el Grupo Gloria había iniciado para cobrar por las acciones de Fancesa expropiadas y, al mismo tiempo, evitar el riesgo de pagar 744 millones de bolivianos por el proceso de competencia desleal?
Démosle el beneficio de la duda: Samuel siempre aclara que “no tiene nada que ver con Soboce”, incluso cuando nadie le pregunta. Sin embargo, hay alguien de quien cuesta creer que no supiera: nuestro presidente Rodrigo Paz, nacido en Santiago de Compostela, España.
Él mismo ha destacado sus estrechos vínculos con España y su amistad con el rey Felipe VI desde sus años de estudiante. Y hay otra conexión que no conviene perder de vista: la relación política entre José Luis Rodríguez Zapatero y Evo Morales, marcada por una cercanía, que se expresaba con excesiva reverencia.
Y, según el informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) de la Policía Nacional española, Zapatero habría sido contratado por el Grupo Gloria para realizar gestiones en Bolivia relacionadas precisamente con sus dos grandes problemas: cobrar las acciones de Fancesa y evitar el pago de los 744 millones de bolivianos derivados del proceso por competencia desleal. Entonces la pregunta es inevitable: ¿Rodrigo Paz, con sus vínculos españoles y sus antiguas relaciones políticas, realmente no sabía nada?
Ahora volvamos al matrimonio entre Paz y Doria Medina: Duró muy poco, como cuando uno se casa sin amor, porque comenzó a desportillarse durante los 50 días de bloqueo. En los últimos días de este conflicto se sabe que una reunión entre ambos terminó con alarmante frialdad, y ahí se inició el proceso de divorcio. Y no hay nada peor que eso: quienes ayer se juraban amor terminan atacándose con todo y sacando los trapos al sol.
Curiosamente, después del bloqueo se hace público el informe de la Udef. Algunos legisladores apuntan a Doria Medina, pero él repite lo mismo: “Yo no tengo nada que ver”. Y yo le creo. Una cosa es tener que ver con las acciones de Soboce y otra, muy distinta, que lo que ocurra con ellas termine afectando directamente su bolsillo.
Y eso, precisamente, sabía Rodrigo Paz. Por eso decidió dar una amplia difusión al informe de la Udef, convertido en una verdadera “noticia bomba”. Fue, visto en retrospectiva, la primera advertencia de guerra de Paz contra Doria Medina. Y, obviamente, Doria Medina no se quedó callado.
Reveló lo que ya sabía desde hacía meses, pero convenientemente calló mientras aún estaba casado: corrupción en el Senasag, la AJAM y la Aduana. Entonces comenzó la guerra y ambos se atacaron donde más dolía. Creo que aquella relación terminó por lo mismo que la hizo especial: cuando el amor se mezcla con la ambición. Y lo paradójico es que ambos ya lo tenían todo, menos amor.
El autor es abogado, escritor y periodista
Columnas de FREDDY RIVAS OROZCO


















