Mamaos los unos a los otros
Produce amargura comprobar que no somos más que instrumentos de maniobras políticas, “mamadas” como dice mi comadrita que a pesar de su “hualaychería” irrespetuosa me hace ver y nos hace comprender que hay en marcha un plan para “mamarnos”
El título de esta crónica dominguera pertenece totalmente a mis discípula la periodista sagaz y observadora del cotidiano quehacer político, cuyas marañas nacen y se entretejen en los pasillos, oficinas y sótanos del Palacio Real de Plaza Murillo.
Según mi corresponsal, existe una conexión subterránea entre el Palacio Quemado y el Palacio Legislativo donde trabajan y cranean algunos cerebros de las huestes oficialistas, lo cual permite un accionar casi diabólico que hoy tiene en jaque a una parte de la oposición.
Ese accionar dio por resultado la audaz maniobra de querer echar de su nido político demócrata cristiano a don Jorge Tuto Quiroga hombre principal de la Democracia Cristiana en medio de muchas agrupaciones sin filosofía política que las sustente. Lo cual le pareció “una mamada” a la periodista cochabambina nacida en Quillacollo.
Continuando con su relato y descripción de las “mamadas” oficialistas, Macacha se anotició de que otro ciudadano notable de la oposición con el Sr. Samuel Doria Medina se ve estos días frente a una arremetida de jueces y fiscales en una treintena de juicios que se le instaurado por ser un industrial con éxito, y que acaba de comprarse el Hotel “Los Tajibos”. Macacha me dijo sentenciosa: “Esa es otra mamada para que mañana, o cuando hubieran elecciones nos griten: “¡Hemos ganado chancho pelado, hemos ganado chancho pelado!!
Ante este panorama tan sombrío, con ciudadanos desterrados hace más de 10 años, con exautoridades encarceladas, podremos sonreír predicando con ella su sentencia criolla de “¡mamaos los unos a los otros…!
En medio de este horizonte tan oscuro de miles y miles de ciudadanos bolivianos que vivimos de nuestro trabajo diario y honesto produce amargura comprobar que no somos más que instrumentos de maniobras políticas, “mamadas” como dice mi comadrita que a pesar de su “hualaychería” irrespetuosa me hace ver y nos hace comprender que hay en marcha un plan para “mamarnos”.
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