Guardianes
Sin recuerdos, el ser humano es un objeto más de la creación. En el pasado está todo: nuestro nacimiento, la actitud de nuestros padres, los primeros amigos, la escuela… A medida que vivimos, creamos recuerdos y estos forman nuestra personalidad.
La historia es el pasado de las sociedades, de los conjuntos de personas. Explica sus antecedentes, su origen y sus transformaciones con el transcurrir del tiempo. Un pueblo sin historia no es más que un conjunto de seres que, sin recuerdos colectivos, se alejan del concepto de personas.
Con el paso del tiempo, los seres humanos dejamos huellas: fotografías, grabaciones, imágenes en movimiento y, ocasionalmente, papeles como consecuencia de nuestros actos administrativos.
En conjunto, las huellas que dejan los seres humanos son las huellas de la historia. El presente se graba en papeles, piedras, vasijas, monumentos, textiles, etc. y, con el paso del tiempo se vuelve pasado, se transforma en historia.
Si esas huellas, esos recuerdos, se perdieran, las personas y sociedades nos quedaríamos sin personalidad… nos convertiríamos en objetos, materia sin memoria.
Los recuerdos se guardan en la mente y las huellas del tiempo en los archivos, los conjuntos ordenados de documentos y rastros de la historia que una persona, una sociedad o institución producen en el ejercicio de sus funciones o actividades.
Los archiveros o archivistas son los que cuidan esos archivos, las memorias de las sociedades, las huellas que dejaron sus integrantes, las pruebas de los hechos que un día fueron presente.
Como toda actividad humana, la archivística comenzó de manera empírica y luego pasó a enseñarse en las universidades. Actualmente, la Universidad Mayor de San Andrés cuenta con la carrera de Bibliotecología y Ciencias de la Información.
Los primeros archiveros de nuestra historia fueron los ===============khipukamayuq=============== o quipucamayos, los funcionarios de las sociedades andinas que componían, conservaban y descifraban los ===============khipus=============== que no solo eran sistemas contables, como cree la mayoría, sino verdaderos soportes materiales de la memoria colectiva.
Ahora es posible conocer a estos verdaderos guardianes del tiempo gracias al Diccionario Biográfico de Archivistas de Bolivia que fue editado por la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional bajo la dirección de Luis Oporto Ordoñez.
Allí están casi todos, guardados en un solo envase que ya alcanzó su segunda edición y ya fue presentado hasta en México. Ahora la memoria tiene también su memoria.
El autor es periodista, Premio Nacional en Historia del Periodismo.
Columnas de JUAN JOSÉ TORO MONTOYA




















