¿Alaska será rusa?
Actualmente, China es la primera economía en volumen y Estados Unidos es la segunda. El pronóstico seguro es que en una década o poco más, la economía china será equivalente a las economías combinadas de Estados Unidos y de Japón. Actualmente la tercera economía en volumen es la de India, habiendo pasado la japonesa a cuarto lugar.
Puestas sobre la mesa las cartas fuertes en lo económico, cabe hacer disquisiciones sobre las preeminencias políticas. Podemos considerar que hasta la mitad de este siglo, las potencias de primer orden serán China, Estados Unidos, India y Rusia. Este cuadrilátero producirá una ambigua y quizá cambiante red de alianzas. Japón se mantendrá en alianza con Estados Unidos. India se alía a Japón, pero sin desprenderse de la relación con Rusia en cuanto a armamentos sofisticados. Rusia está aliada con China.
Con todo esto, Estados Unidos no va a quedar al aire, porque además de Japón, mantendrá alianza con Europa occidental y con la ubicua monarquía británica que comprende unos 17 millones de kilómetros cuadrados con países tan extensos como son Canadá y Australia. Pero las alianzas de Estados Unidos no serán de una hegemonía tan firme como lo fueron en la segunda mitad del siglo XX. Cuando los británicos hicieron que su monarquía agasaje en el palacio de Buckingham al presidente Xi, lo reconocieron tácitamente como un nuevo emperador chino. Los británicos no se iban a perder aliarse económicamente con la red comercial y financiera china. Si esto ocurre con los británicos, ¿qué esperan con países desencantados de Estados Unidos, como son los iberoamericanos?
Finalmente, ¿en qué quedarán las guerras en ciernes?: la de Ucrania entre la OTAN y Rusia; la de China con Taiwán y Estados Unidos; la de China contra la India. Se presume que en nada.
Pero presumir es presuntuoso y bien que puede estallar una de estas tres guerras potenciales, porque en Corea no pasa nada. Es improbable lo que sería una guerra empantanada en el Himalaya entre India y China, porque estropearía el enorme comercio entre ambas naciones. Pero eso es lo que indica la razón y hay que recordar que el gobierno soviético pensó que el pacto Molotov-Ribbentrop de 1939 era algo tan conveniente económicamente, que Alemania no podría atacar a la Unión Soviética. Lo hizo; el lucrativo comercio se fue al diablo y Alemania se fundió. El que se equivocó fue Stalin, creyendo que la gente es racional.
La invasión de China a Taiwán, aunque improbable, es más factible. Pondría a Estados Unidos y Japón en una guerra naval contra China, que esperaría a tener mayor economía y marina de guerra. Ni pensar en armas nucleares, porque producen pavor. Es como con los gases venenosos que se usaron en la primera guerra mundial; nadie quiso saber más de ellos.
La guerra entre americanos y rusos es aún posible, Sería movida. Algunos analistas americanos consideran que la OTAN ganaría tal guerra, pero los más piensan que no. Los pesimistas convienen en que la aviación y la marina de Estados Unidos impedirían que los rusos invadiesen Alaska. Yo pienso que en la tal guerra, justamente ganarían los rusos imponiéndose incluso a la aviación americana y que sí, invadirían Alaska. No es que los rusos reconquistarían todos sus territorios en Norteamérica, porque terminando el siglo XVIII los asentamientos rusos estuvieron en el norte de California y los españoles en el centro y sur. Tomen nota los optimistas sobre las guerras, porque me equivoco sólo de tanto en tanto.
El autor es escritor
Columnas de BERNARDO ELLEFSEN















