Mitos
La historia oficial de Bolivia fue escrita por los españoles, primero, y los gamonales, después. Eso determinó que su visión se extendiera incluso hasta bien entrado el siglo XX. Debido a ello, muchos mitos, creados para facilitar la dominación de los indios fueron introducidos a la historia y persistieron hasta nuestros días.
Cuando la historia dejó de ser repetida y comenzó a ser estudiada, los mitos salieron a la luz como lo que son; es decir, narraciones maravillosas pero situadas “fuera del tiempo histórico” así que fueron ubicados donde deben estar, en la literatura.
Que se diferencie historia de literatura no es una novedad. La mayoría de los países lo hicieron y nadie resultó dañado. El problema es que hay gente en Bolivia que cree que, cuando se identifica un mito, se lo está destruyendo y eso no es cierto.
Los mitos son el resultado de una construcción cultural de siglos, en algunos casos hasta de milenios, así que son indestructibles.
La gente que defiende la permanencia de los mitos en la historia dice que estos pueden servir para el turismo y eso es cierto. El detalle es que identificarlos como mitos no hace daño a nadie, menos al turismo.
Hoy en día, países como Grecia, por ejemplo, ya no incluyen en su historia a personajes mitológicos como Zeus, Hades, Poseidón, Hércules o Perseo pues los dejan donde corresponde, en el terreno de la literatura. El estudio de su historia arranca desde el paleolítico, entre 3.200 y 2.000 A. de C., y se toma a los personajes mitológicos como referencia o bien como sujetos de estudio, cuando hay evidencias de que alguno pudo basarse en una persona real, pero ya no se considera a los hechos ficticios como parte de su historia. Hacer eso no representó ningún daño para ese país, ni siquiera en el plano turístico. Es más… sus mitos son más rentables que su historia y prueba de ello es la cantidad de películas y series televisivas sobre la mitología griega.
Grecia, que tomamos como ejemplo para demostrar que admitir la verdad no causa daño, ha convertido el turismo en una de las bases de su economía pero eso es el resultado de una estrategia desarrollada conjuntamente entre sus autoridades y su gente y no de la actitud conservadora de mantener los mitos y leyendas como parte de la historia. La mitología griega es presentada como tal y la historia no solo está en los textos sino en restos arqueológicos como el monumental Partenón, que es el principal atractivo de Atenas. La gente visita Grecia atraída tanto por su historia como por su mitología pero también por playas como Zante, Mykonos, Corfú, Léucade en las que, además de la inversión privada, destaca la educación de su gente como un atractivo adicional.
Si los bolivianos queremos convertir al turismo en una de nuestras principales fuentes de ingresos, como lo hace Grecia, no tenemos que seguir encapsulados en conceptos conservadores. Es hora de aprovecharlo todo: naturaleza, música, etnografía, historia, mitología…
El turismo forma parte del sector de servicios así que lo que debemos hacer es mejorar los nuestros, no vivir anclados en las mentiras.
El autor es periodista, premio nacional en historia del periodismo.
Columnas de JUAN JOSÉ TORO MONTOYA

















