Presidenta, consulesa… canciller
Claro que nos escandalizamos al saber que la hermana del ministro Arturo Murillo es consulesa de Bolivia en Miami porque, más allá de cualquier justificación, ese nombramiento no es ético.
Pero yo me escandalicé más cuando una señora me corrigió en el Facebook: “No se dice Cónsulesa (sic) es igual CÓNSUL” (¡¡¡!!!). Si la “corrección” hubiera venido de un hombre, corre y pase porque ya sabemos que la mayoría son machistas, y no quieren admitir que el idioma no es sexista pero tampoco es incluyente. El idioma es el idioma y punto.
Pero resulta que el problema idiomático no es la consulesa en Miami sino la presidenta en La Paz. Y es problema porque muchos, y algunas, se resisten a llamarla presidenta, que es lo que corresponde, y prefieren decir “la presidente”.
Seguramente a estas alturas del artículo ya habrá saltado más de uno para restregarme en la cara el texto “Ignorantes e ignorantas” atribuido falsamente a “una profesora de lengua”. La base de ese escrito es que los participios activos son derivados de los tiempos verbales (atacar/atacante, salir/saliente, cantar/cantante, etc.) y eso es cierto. Lo que no es cierto es que el participio activo de “ser” sea “ente” y eso lo aclaró, con puntos y comas, la Fundación para el Español Urgente que es uno de los brazos operativos de la Real Academia Española.
Y, así como existen los participios activos, también existen los sustantivos comunes en cuanto al género que son los que no cambian, así se trate de hombres o de mujeres. En la larga lista de estos sustantivos está, por ejemplo, canciller, una palabra que jamás se modificará aunque la que desempeñe el cargo sea una mujer como la alemana Angela Dorothea Merkel o nuestra boliviana Karen Longaric.
Entonces, no hay “cancillera” ni tampoco “agenta”, “ayudanta” o “comercianta”. Lo correcto es canciller, agente, ayudante, comerciante o bien estudiante, gobernante, ignorante, atacante, saliente, cantante y un largo etcétera de sustantivos que, por ser comunes en cuanto al género, no pueden modificarse. Hay rey y reina pero ambos son denominados alteza. Jamás se le dijo, ni se le dirá, “altezo” al rey. Se le puede decir excelencia pero nunca “excelencio”.
Pero no es el caso de cónsul, que no es común en cuanto al género y tiene femenino, consulesa. Tampoco el de presidente que, aunque termine en “ente” (aquí río recordando el “ignorantes e ignorantas”), también admite femenino así que, como bien señala el Diccionario de la Lengua Española, se puede decir presidenta.
En El Potosí utilizamos el femenino siempre que el diccionario lo admite porque estamos convencidos de que la mujer merece respeto. Es ética de periodista, no de “periodisto”.
El autor es periodista, premio nacional en historia del periodismo
Columnas de JUAN JOSÉ TORO MONTOYA


















