No compres, adopta
Cada vez que alguien me muestra feliz su nuevo perro, lo primero que pregunto es de cómo lo tienen. La respuesta que me revienta la cabeza es: “Lo compré”. Por dentro siento que hasta me mareo de la rabia, pero toca respirar, hacer un comentario “educativo/diplomático” y tragarme la bilis. Pero si es alguien de confianza… Se tiene que aguantar mi sermón mezclado con frustración y a veces, lágrimas. Si veo que aun así se justifica trato de alejarme de esa gente.
¿Saben por qué? Mientras más me meto a este mundo de los animales, recibo por lo menos una vez a la semana, mensaje de personas desesperadas pidiendo ayuda para difundir y buscar un nuevo hogar al nuevo perro rescatado.
Me gustaría que la gente que ha comprado perros se ponga por un ratito en los zapatos de estos “locos”. Primero tienen que aguantarse las críticas de sus familiares con frases como “si traes a un animal más, te me vas de la casa”. Luego todos sus ahorros se van en el veterinario, en sus medicamentos, en vacunas. Y cómo se gasta en comprar comida.
No sólo es dinero. Es levantarse temprano para limpiar las cacas, es tener paciencia para intentar educarlo y que cuando consiga un nuevo hogar no quieran devolvértelo por indisciplinado. Es esforzarse en no encariñarse porque se va a ir. Y cuando por fin una familia se lo lleva por dentro estás hecho bolsa. Sientes una mezcla de dolor, porque obviamente lo vas a extrañar, y si fuera por ti, te lo quedas, pero también sientes mucho agradecimiento, porque sabes (o quieres creer) que con esa familia ese perrito estará mejor.
Acabas con ese caso, sales a la calle y ves a otra perrita en celo intentando escapar de una jauría de perros. Llueve, está mojada, desnutrida, enferma. Entonces empieza todo este ciclo de nuevo.
Todos la hemos cagado alguna vez en la vida. La idea no es culparse, sino aprender y evitar que gente cercana a ti siga comprando más perros. No me vengan con argumentos como el de “es de raza y hay que preservar la genética”, o “donde lo compramos lo tratan muy bien”. No estamos en un país que puede darse el lujo de preocuparse por lo genes, cuando ya se trata de un problema de salud pública.
Todo esto lo pensé luego de que Luis Eduardo Lima Lizárraga, un amigo que conocí en la Capacitación de Auxilio Animal se me acercó mostrándome la foto de una perrita pidiendo que difundamos. Sé que hay gente buena que ha leído hasta aquí y que nos ayudará a compartir y buscarle un hogar.
Se llama Muñeca, es una especie de cooker pequeña, tiene aproximadamente un año. Está esterilizada, cuenta con la vacuna antirrábica y será vacunada con la octavalente. Las personas que quieran recibirla, pueden llamar al Luis al 78799632 o a Nataly al 72525116. La perrita es de La Paz.
Gracias por pasar la voz.
#AdoptaNoCompres.
La autora es periodista de viajes y activista por los derechos de los animales
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