Nuevamente Bolivia nos llama
Boliviano honesto, que vives de tu trabajo, no de la política ni de la prebenda, ni de la coima, que sufridamente produces que creas empleo que tienes iniciativas, que inviertes (no importa cuánto), que arriesgas tu vida, tu capital y tu futuro, que pagas impuestos y que deseas una nueva y mejor Bolivia para tus hijos y nietos, escucha este llamado. Político que realmente quieres hacer algo valioso por tu futuro y el del país, escucha este llamado. Pueblo cansado de tanto abuso, escucha este llamado.
Dicen que la economía es cíclica, que las bonazas y las crisis también, pero lo inexorable, igualitario y acíclico es el tiempo. Han sido más de 14 años donde la libre iniciativa se ha satanizado, donde tener criterio propio y expresarlo era ser opositor y donde reclamar mejores condiciones de vida y mejor manejo de la bonanza y las finanzas públicas era ser imperialista y traidor a la patria.
Traición es deslealtad y el silencio es cómplice; por eso los convoco, para que no sean un traidor más y llamo a sus organizaciones y a sus dirigentes, llamo a que dejen el silencio, dejen el cálculo y el acomodo a la circunstancia o al temor o a la presión o finalmente a la conveniencia, llamo a que defiendan la libertad, la libre expresión, la libre iniciativa, elementos que sólo se pueden dar en un país libre.
Este no es un llamado político, no conoce de banderas, de colores, de paredes pintadas ni de dinero para las movilizaciones. Llamo a tu conciencia, apelo a tu memoria, a tu sentido de justicia, a tus ganas de cambiar las cosas y a decir tu palabra de forma clara, sencilla, directa y sobre todo libre.
Bolivia te necesita, está en crisis, no sólo por la Covid, sino porque, a diferencia de otros, no podemos proclamar bonanza de corto plazo e incertidumbre de largo plazo.
No sólo está en riesgo la economía, los ingresos, el crecimiento de la deuda, la disminución de las exportaciones, la baja de los precios de las materias primas, la diminución de los empleos, de los sueldos. Está en riesgo el futuro de nuestros jóvenes y niños.
No podemos ser un país de migrantes, de quienes buscan fuera de su patria, cruzando las fronteras, el sustento, la paz, la seguridad y el bienestar. Hemos visto muchos de esos aquí, que viven muy mal, por cierto.
Hemos aprendido en este tiempo, que el país no es de algunos que a título de pueblo se creen propietarios, que los bienes públicos no son para pasear a tu familia o a tus novias y que el dinero debe salir de tu bolsillo y no de las arcas del Estado, que la justicia debe ser independiente, que el funcionario público no se debe servir de su puesto, sino que es servidor público, hemos aprendido que se necesitan estudios, habilidades y capacidades para manejar un país y no asaltarlo. ¿Extraño aprendizaje? Claro, lo sabíamos de siempre, pero hicieron que lo olvidáramos.
Pueblo sin memoria, pueblo sin futuro.
Bolivia hoy nos llama, felizmente a las urnas y no a las armas. La elección que viene es tan importante en nuestra historia moderna, que el ganador sólo ganará problemas. No deseo estar en los zapatos del ganador, no importa quien sea. Deseo que los derechos, la democracia, la libertad y las oportunidades se respeten, pero desearlo no es suficiente. Bolivia nos llama a votar y a votar bien.
No debemos elegir a más delincuentes disfrazados de pueblo, elegir bien es votar sabiendo que en el corto plazo las cosas no van a ser fáciles, pero que a quien elegimos tendrá el poder y la capacidad suficiente para llevarnos –en el mediano plazo– a buen puerto. Necesitamos un Gobierno fuerte, respetuoso de las leyes y, más aún, que este decidido a hacerlas respetar y sancionar a quien se merece.
Seguramente, creen en las encuestas los que van ganando y no los que van atrás; sea como sea cada político sabe en su conciencia cuáles son sus reales posibilidades, quienes pueden ganar y quienes son eternos perdedores. A ellos también los llamo, Bolivia les llama, antes de las elecciones, ahora.
No los necesitamos de candidatos ni en alianzas en el Parlamento, los necesitamos aliados ahora, no por cuotas de poder, sino por los valores y los principios que he detallado, los llamo a dejar las ganas de detentar el poder y buscar el bien común, a defender con su renunciamiento a nuestra amada Bolivia y a brindar con su paso al costado, un futuro cierto para todos.
Está claro quién es el contrincante y ya nos ha demostrado de lo que puede ser capaz, no hagan que pase más de lo mismo, Bolivia nuevamente les llama, escuchen, sean sabios y actúen como tales.
El autor fue vicepresidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia
Columnas de ÓSCAR F. AGUILAR O.


















