Institucionalización de cargos
Las personas, las familias, las organizaciones y las sociedades en el mundo entero coincidimos en buscar a la autoridad ideal que nos represente y sea el líder de nuestra organización, empresa o nuestro país. Que tenga la capacidad de tomar acciones concretas y reales, para responder a las necesidades prioritarias personales como colectivas.
Si pretendemos tener autoridades ideales, primero debemos tener el sistema ideal para elegirlas o seleccionarlas; sin embargo, en Bolivia, la mayoría de los cargos y sobre todo los de rango superior, con el argumento de democracia, se han convertido en un circo de oportunidades para los oportunistas “politiqueros”, que utilizan el voto del pueblo, para sus intereses personales.
Pero, al menos en algunos sectores, como el magisterio, prevalece la aplicación de un sistema ideal de selección de autoridades, el cual consiste en la institucionalización de cargos, y que responde al cumplimiento de acciones fundamentales y necesarias que garantizan la idoneidad de una autoridad para el ejercicio de una función, en este caso la educativa.
Precisamente, encabezado por el Ministerio de Educación, se lleva actualmente el proceso de institucionalización de cargos directivos del Sistema Educativo Plurinacional: directoras/es de unidades educativas, centros de educación alternativa y especial; directores distritales, subdirectores y directores departamentales. Este proceso consta de tres etapas: la primera, examen de conocimientos; segunda, calificación de méritos profesionales y personales; la tercera, presentación y defensa de un proyecto institucional educativo. Al final de las tres etapas se tendrá a las autoridades ideales que asumirán su responsabilidad en el campo educativo durante tres gestiones: 2021, 2022 y 2023.
Este proceso de selección de autoridades, a diferencia de otros, no consiste en convencer al pueblo para ganar su voto con planes ideales que acaban siendo banales. Sino en convencerse uno mismo de que se tiene la capacidad suficiente para asumir con altura una responsabilidad, ante un pueblo que merece respeto, ante una sociedad sedienta de desarrollo y prosperidad.
El sueño de miles y miles de maestras y maestros de ser una autoridad está sujeto al cumplimiento de una serie de requisitos obligatorios, tanto personales como profesionales, los cuales no se concretizan con sermones ante un pueblo, sino con preparación y formación académica profesional permanente, que tiene como principio la vocación de servicio. Porque estamos seguros de que el orgullo de ser una autoridad debe estar fundamentado en la conciencia de merecerlo, lo que significa haber pasado sacrificio, para tener excelencia en las acciones y decisiones asumidas.
Nuestra Bolivia, nuestra educación requieren de las mejores autoridades, autoridades idóneas que asuman sus funciones con responsabilidad, profesionalismo y vocación. Solo a partir de ello podremos soñar con un país mejor, con un país desarrollado, mientras tanto seguiremos divagando en el juego político de los politiqueros, sedientos de incrustar sus ideas en cualquier sociedad, pueblo, comunidad, familia o persona.
El autor es maestro de comunicación y lenguajes, originario y castellano, en secundaria
Columnas de WILSON JALDÍN ALANES
















