Estudios científicos del Silala
Se presentan hoy los argumentos principales de la posición boliviana sobre el Silala en la fase de alegatos orales en el Palacio de La Paz de la Corte Internacional de Justicia, en La Haya. Es un día fundamental para la defensa nacional en este juicio iniciado por Chile en 2016, luego de que el expresidente Evo Morales expresara que el país vecino robaba las aguas que surgen en esos manantiales situados en el país.
Hasta el momento, desde los primeros pasos procesales, la evaluación no es buena para el país. El punto central de la pretensión chilena es que se declare que el Silala es un curso de agua internacional y es precisamente una de las conclusiones principales de los estudios científicos que ha presentado Bolivia para sustentar su posición; esta coincidencia ha llevado a la agente chilena del Silala ante la CIJ, Ximena Fuentes, a preguntarse, en la apertura de los alegatos orales, si tenía sentido la continuidad del proceso, cuando remarcó que por primera vez Bolivia había reconocido que, en efecto, el Silala es un curso de agua internacional. Esto implica que la pretensión de la propiedad en un 100% del Silala ha quedado atrás, al igual que una compensación histórica por el uso de sus aguas; una utilización que en todo momento debe ser equitativa y racional, según las normas internacionales.
¿Qué es, entonces, lo que ahora está en debate? Bolivia sostiene que si bien las aguas del Silala fluyen hacia territorio chileno, hay una parte de ellas que ha experimentado canalizaciones y otras obras hidráulicas que han potenciado el caudal que el país vecino aprovecha. Según las estimaciones científicas, que se conocerán con mayor detalle hoy, los canales, piscinas y otras obras para crear ese flujo artificial incrementan hasta un 40 por ciento el caudal del que se beneficia Chile; es decir, desde la perspectiva boliviana no hay un uso equitativo y racional, sino una utilización prácticamente monopólica de ese flujo artificial que debe ser objeto de una justa compensación. La fundamentación de la defensa boliviana, por tanto, consiste en demostrar que esas obras artificiales, situadas en territorio nacional, han convertido a esas aguas de curso internacional en exclusivas para el uso chileno y por las cuales tiene que pagar, eventualmente después de una negociación.
En la primera jornada de los alegatos orales, Chile también ha afirmado que no se opone a que Bolivia desmantele esas obras de canalización, con lo cual pretende dejar sin fundamento a la argumentación del equipo defensor de la posición nacional.
Son horas cruciales para este proceso. El haber reconocido que el Silala es un curso de agua internacional traerá remezones políticos para el Gobierno; Potosí asegura que Bolivia tiene soberanía sobre el Silala y que pertenece en un 100 por ciento a esa región. Esto ya ha sido descartado y sólo queda debatir sobre si esas aguas fluyen en parte artificialmente, como afirma Bolivia, o naturalmente, como sostiene Chile.




















