Día para la Reducción de Riesgos
Cada 13 de octubre se recuerda el Día Internacional para la Reducción de Desastres con el objetivo de minimizar los riesgos derivados de las contingencias y forjar una cultura mundial sobre la prevención, la preparación ante fenómenos que afectan la vida de todos.
La recurrencia de los desastres demuestra que estos serán cada vez más frecuentes y es necesario enfatizar en la prevención para precautelar la vida y la resiliencia.
Cada año, Bolivia enfrenta desastres naturales, tales como inundaciones atípicas, nevadas, sequías, incendios y otros fenómenos naturales, que arrasan poblados enteros, casas, cultivos, ganado, bosques y destruyen caminos y sistemas de servicios básicos.
En esta temporada del año, los incendios son la amenaza más grave por prácticas de alto riesgo como el chaqueo. “En 2024, las llamas alcanzaron niveles sin precedentes, con 12,6 millones de hectáreas afectadas a nivel nacional, constituyendo la cifra más alta en la historia del país y con un impacto ambiental devastador en la medida en el fuego consumió 7,6 millones de hectáreas de bosque”, remarca el informe anual de la Fundación Tierra “Incendios Forestales 2024, tras las huellas del fuego”.
Las inundaciones son otro de los fenómenos que afectan a la población. “En el caso de Bolivia, existen varios tipos de inundaciones: repentinas, costeras de lago, urbanas, fluviales y pluviales17. De todos estos tipos, la inundación fluvial por desborde de ríos es la más frecuente y mortal de ellas”, según un informe del Banco Mundial.
Las sequías también impactan sobre la vida y la producción de las comunidades. En tanto, que las nevadas tienen un impacto devastador en la subsistencia de las poblaciones de las alturas, donde apenas se puede cultivar y los ingresos de las familias dependen de la crianza del ganado.
Este 2026, el lema del Día Internacional para la Reducción de Riesgos de Desastres en 2026 es: “La resiliencia empieza en casa”. ¿Qué se busca? El principal objetivo es enfocar la gestión del riesgo de desastres en la familia, la vivienda segura, la planificación inclusiva y la capacidad de los hogares para anticipar, resistir y recuperarse de los desastres, apunta la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres.
Los tres niveles de gobierno, Nacional, Departamental y Municipal, están llamados a elaborar políticas y planes para trabajar en la prevención de los desastres y la recuperación. Esta labor es esencial para reducir los riesgos, incluso, a partir de la planificación al evitar, por ejemplo, que las personas se asienten en sitios vulnerables.


















