Droga boliviana, por mar a Perú
Cuando muchos creían que la vía marítima había dejado de ser el principal punto de salida de cocaína, el pasado 18 de enero, la policía y Aduanas incautaron 7,2 toneladas en el terminal administrado por APM Terminal, en el puerto del Callao.
Este enorme cargamento de cocaína proviene de una empresa de Bolivia y estaba camuflado en madera para ser enviado a Países Bajos.
La dimensión de esta carga disipa cualquier duda respecto a cuál es el principal punto de salida de cocaína en Perú: los puertos marítimos y, en especial, el puerto del Callao, donde en 2023 casi no se ha incautado esta sustancia (2.300 kilos fue la mayor incautación).
¿Por qué muchos creen que la salida marítima dejó de ser principal punto de exportación de cocaína nacional y boliviana? Eso se debe a la poca incautación de esta sustancia en puertos marítimos de sur a norte: de Ilo al Callao y Paita, pasando por Pisco, Chimbote y Salaverry.
De la escasa o nula incautación se infiere un efectivo control en puertos y que el puente aéreo Perú-Bolivia-Paraguay-Brasil sea la principal vía de exportación de cocaína. La incautación de 7,2 toneladas de cocaína echa por tierra esos supuestos.
Es exactamente al revés. Los puertos son una coladera: no hay escáner de última generación para controlar camiones que traen contenedores. Tampoco hay perros antidrogas en cada uno de los puertos.
La escasa o nula incautación en los puertos no significa la existencia de un efectivo y real control, ni que el puente aéreo de los narcovuelos de pistas de aterrizaje clandestinas sea la salida de la mayor parte de producción de cocaína nacional. Menos aún, las fronteras.
Los 7,2 toneladas de cocaína incautados en el terminal administrado por APM Terminal coloca las cosas en su sitio: los puertos marítimos y, en particular el Callao, son el principal punto de salida de cocaína a Europa.
Columnas de Jaime Antezana Rivera




















