Paz, primeros tres meses
Hace tres meses, Bolivia inició un nuevo ciclo político: clausuró 20 años de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS) e inauguró una nueva etapa con el binomio Rodrigo Paz - Edmand Lara.
Casi siete millones de bolivianos se pronunciaron en las urnas por un cambio con la esperanza de poner fin a la crisis económica y lograr el bienestar de la población.
Desde sus primeras semanas de gestión, el Gobierno de Paz dio señales de que la situación del Estado era peor de lo que se imaginaba y describió la administración pública como una “cloaca de dimensiones extraordinarias.
En diciembre, el Gobierno promulgó el Decreto Supremo 5503 que impuso medidas para estabilizar la economía y eliminó el subsidio a los combustibles que cada año significaba un gasto de dos mil millones de dólares para el Estado.
Aunque las enormes filas para comprar diésel y gasolina habían disminuido de manera drástica desde el día siguiente del cambio de Gobierno, con el fin de la subvención desaparecieron del todo, corroborando la denuncia de que el 40% del combustible importado y vendido en el país a precios inferiores a su costos se desviaba al contrabando.
El fin de la subvención derivó en el primer conflicto de Paz con la Central Obrera Boliviana (COB), que por casi un mes protestó en las calles y bloqueó las vías estratégicas del país exigiendo la abrogación del Decreto. Con el tiempo y con las primeras señales que mostraron el lado positivo del retiro de la subvención a los combustibles se logró un acuerdo que puso fin a las protestas de la COB.
Ese primer conflicto también evidenció que el Gobierno prioriza el diálogo, pero descuidó en cierta medida la socialización de las medidas de ajuste.
En los próximos meses el Gobierno de Paz deberá encarar la aprobación de un paquete de leyes para avanzar en la estabilización de la economía.
Entre las leyes que se perfilan con cambios profundos están una nueva ley de hidrocarburos, inversión, energía y minería para transformar el modelo económico, garantizar seguridad jurídica así y atraer inversiones al país.
En estos tres primeros meses de gobierno sobresalen los avances económicos y los logros en cooperación internacional. Sin embargo, la ruptura al interior del binomio que ganó las elecciones es un elemento que genera incertidumbre y muestra que la imagen de la alianza que se mostró en la campaña era volátil.
La unidad siempre es un factor que impulsa el desarrolla y la división siempre será un factor de postergación.
En los próximos meses, el Gobierno debe continuar avanzando en las leyes que profundicen el cambio y que, como hasta ahora, se concreten con el mayor respaldo posible y redunden en el desarrollo y bienestar de todos los bolivianos.


















