Que el humo no nos gane
Cada vez que aparece una columna de humo en el Parque Nacional Tunari, en el Parque Nacional Carrasco y otros espacios naturales cochabambinos comienza una carrera contra el tiempo para evitar que las llamas se propaguen, provoquen desastres y se gane la batalla por proteger la naturaleza.
Bolivia volvió a ingresar a la época de incendios que cada año moviliza a cientos de bomberos, arrasa miles de hectáreas, acaba con la vida de animales que mueren carbonizados y envenena el aire que respiramos en el campo y en la ciudad, porque este enemigo no conoce fronteras.
La temporada de incendios en el país coincide con la época seca, desde junio hasta noviembre, que permite que cualquier chispa se convierta en un incendio devastador. Por eso las prácticas tradicionales como el chaqueo representan un riesgo enorme para la naturaleza cuando se descontrolan y la fuerza del viento propaga el fuego hasta sitios inaccesibles.
Con el paso del tiempo, da la impresión de que se tiende a normalizar los atentados contra el medioambiente y el daño que ocasionan. Sin embargo, se trata de desastres que pueden evitarse con prevención, reacción inmediata y el compromiso de todos para reducir los riesgos al mínimo.
No puede ser que cada domingo estalle un incendio en el Parque Nacional Tunari, el principal pulmón de la Región Metropolitana Kanata que abarca desde Sacaba hasta Sipe Sipe, sin que pueda identificar las causas y los responsables.
Bolivia vuelve a ingresar en la época de mayor riesgo. La combinación de vegetación seca, bajas precipitaciones, fuertes vientos y altas temperaturas crea las condiciones perfectas para que cualquier chispa termine por convertirse en una tragedia ambiental. Lo hemos visto demasiadas veces. Miles de hectáreas arrasadas, comunidades afectadas, fauna destruida, cultivos perdidos y un patrimonio natural que tarda décadas en recuperarse.
El gran poder de destrucción que tienen los incendios debe ser la principal razón para trabajar con mayor incidencia en la prevención que en la extinción del fuego. En Cochabamba se han dado los primeros pasos para mejorar la reacción con la instalación de cámaras térmicas que detectan el humo. Sin embargo, la prevención de los chaqueos es el punto más débil.
La prevención implicar crear conciencia en la población y compromiso en las instituciones para el control de quemas autorizadas, la limpieza preventiva y las sanciones contra los responsables. Pero, la prevención no solo es tarea de las autoridades, sino, también de cada uno de los ciudadanos que debe velar por cuidar el lugar donde vive y evitar el fuego y alertar sobre los riesgos que entrañan las quemas.
















