El calentamiento climático está provocando una disminución de las nevadas y un aumento de las precipitaciones a gran altura. Las montañas del hemisferio norte serán puntos críticos para eventos de lluvias extremas, en especial las cordilleras del Pacífico norteamericano.
La temperatura en la superficie es de unos 5.500 grados, mientras que su atmósfera exterior contiene gas a más de un millón de grados y la forma en que se genera, transporta y disipa la energía ha sido fuente de mucho debate.