Tengo diabetes, ¿qué puedo comer?
El diagnóstico de la diabetes viene acompañado de nuevas rutinas. Sin embargo, la dieta recomendada no es diferente a la que debería seguir la población en general, ya que se trata de comer de una forma más saludable que resulte beneficiosa para la salud.
La médico nutrióloga Verónica Ayala asegura que la nutrición es uno de los pilares del tratamiento y del control de este mal, en cualquiera de sus formas. “Sin ella es difícil lograr un control metabólico adecuado, aunque se utilicen medicamentos hipoglicemiantes de alta potencia. En muchos casos, junto al ejercicio, constituye la única medida terapéutica”, acota. Sin embargo, comenta que el cumplimiento del plan nutricional es uno de los aspectos más difíciles de conseguir, debido a los cambios de estilo de vida que implica.
“El debut de la diabetes puede ser un momento difícil, viene acompañado de un cambio de estilo de vida para obtener un mayor bienestar y calidad de la misma”, complementa la nutricionista de Vivir con Diabetes, Jacqueline Arando. Indica que el plan de alimentación para una persona con esta enfermedad debe ser beneficioso para la salud, ya que debe mantener un equilibrio entre los alimentos que se sirven, la insulina, medicamentos y el ejercicio para controlar el nivel de glucosa.
Ayala resalta que hoy se acepta que no existe una “dieta para diabéticos”, sino una serie de recomendaciones que permiten individualizar el plan alimentación de cada paciente en función de sus características, cultura y preferencias nutricionales.
“Las recomendaciones dietéticas para el paciente con diabetes no difieren de las directrices de la dieta equilibrada para la población general, salvo en la necesidad de fraccionar la ingesta de hidratos de carbono a lo largo del día y en el número de tiempos de comida”, aclara la especialista.
La médico nutrióloga apunta que los principales objetivos de la dieta como coadyuvante en el tratamiento de la diabetes son:
- Ser nutricionalmente completa (dieta equilibrada).
- Contribuir a normalizar los niveles de glucemia.
- Disminuir el riesgo cardiovascular, normalizando el perfil lipídico y manteniendo un buen control de la presión arterial.
- Aportar calorías y nutrientes adecuados para mantener o aproximarse al peso al saludable.
- Prevención y tratamiento de las complicaciones agudas y crónicas de la diabetes.
- Adaptarse a los gustos del paciente.
- Mantener el placer de comer, proporcionando información imparcial sobre la elección de alimentos.
- Proporcionar educación nutricional no sólo al paciente con diabetes, sino también a su entorno familiar y social.
ALIMENTOS Y NUTRIENTES ESENCIALES
Ayala asevera que las dietas mediterránea y DASH aportan los patrones de alimentación más efectivos para las personas con diabetes, ya que existe evidencia que apoya su empleo en pacientes con esta enfermedad. Su consumo se asocia a la menor incidencia de este mal y al mejor control de los niveles de glucosa en la sangre.
“Ambos estilos de alimentación son altos en frutas y verduras, bajos en consumo de grasas saturadas (origen animal), altos en grasas vegetales (particularmente aceite de oliva y frutos secos), consumo de cereales integrales e incremento en el consumo de pescados”, especifica.
Arando complementa que un plan de alimentación para controlar la diabetes implica comer los alimentos más saludables en cantidades moderadas y cumplir los horarios habituales de comer. Los elementos clave que menciona son las frutas, los vegetales, los granos integrales y leguminosas…un mejor plan de alimentación para casi todas las personas. A continuación, hace especial hincapié en los siguientes por sus beneficios, ya que contienen un bajo aporte de carbohidratos, ayudan a estabilizar los niveles de glucemia y tienen un bajo índice glucémico:
- Frutos rojos: La nutricionista señala que además de ser ricos en sustancias antioxidantes, favorecen la secreción de la serotonina, la hormona del bienestar. Además, son ricos en cromo, que ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre. Recomienda consumir un puñado de fruta fresca tres a cuatro veces a la semana a la hora de la merienda.
- Semillas y frutos secos: “Destacan por la cantidad y calidad de sus grasas saludables con efecto antinflamatorio y nutritivo para el organismo. Además, las grasas disminuyen la velocidad de absorción de los azúcares en el intestino y provocan saciedad”, afirma la experta. Aconseja consumirlos en el desayuno, merienda (yogur bajo en grasas + frutos secos = 1 taza).
- Verduras de color verde intenso: Resalta que son ricas en clorofila, fibra y cromo. En conjunto, también ayudan a regular los niveles de azúcar en la sangre por su alto contenido de fibra y además aportan pocas calorías. Sugiere consumirlas crudas o cocidas al dente tres veces por semana.
- Quinua: De acuerdo a la nutricionista, es una fuente de proteína de alto valor biológico y grasas esenciales. Aunque es rica en carbohidratos y tiene un gran aporte de energía, explica que se la considera un alimento de bajo índice glicémico por su alto contenido en fibra. Se la puede consumir en el desayuno, sopas, segundos, ensaladas dulces o saladas.
- Canela: Arando indica que un estudio publicado en la revista científica Diabetics Care (publicación de la Asociación Americana de la Diabetes) reveló que la canela puede ayudar a mejorar los niveles de glucosa y los de lípidos en pacientes con diabetes tipo 2. En concreto, consumir hasta seis gramos de canela al día redujo la glucosa, el colesterol LDL (o colesterol malo) y el colesterol total en personas con este tipo de mal.
- Chucrut: Es “uno de los fermentados más fáciles de hacer en casa”, dice Arando. Destaca que mantiene en perfectas condiciones el sistema inmunitario y la flora intestinal. Recomienda, no sólo para las personas con diabetes sino para todas, tomar una cucharada sopera al día.
Ambas especialistas coinciden en la importancia de trabajar hábitos como fraccionar la alimentación del día en más de tres tiempos, hidratarse correctamente (beber de seis a ocho vasos de agua diarios) y realizar actividad física (por lo menos 150 minutos a la semana), entre otras recomendaciones.
EL MÉTODO DEL PLATO
Ayala explica que el método del plato de la diabetes es una herramienta útil de planificación de la comida, que ayuda a controlar la cantidad de las porciones de los alimentos ricos en hidratos de carbono simples. Además, fomenta el consumo de vegetales ricos en vitaminas, minerales y fibra y ayuda a que se consuma suficiente proteína sin grasa.
De acuerdo a la Asociación Americana de Diabetes, el plato se divide en tres partes:
- Medio plato deberá ocuparse con vegetales sin almidón.
- Cuarto plato se ocupará con carnes bajas en grasa (magras).
- Cuarto plato se ocupará con cereales integrales, leguminosas y tubérculos con cáscara.
- Se fomenta el incremento del consumo de pescados (dos a tres días por semana)
- Hace hincapié en la importancia del consumo de aceite de oliva.
- Sugiere el consumo de agua o bebidas sin azúcar como fuentes de hidratación.
- Incluye fruta y productos lácteos con poca grasa como acompañamientos, según lo permitan las necesidades calóricas y el plan de alimentación.
“Este método es muy sencillo de comprender y poner en práctica”, resalta la médico nutrióloga.
¿SON RECOMENDABLES LOS EDULCORANTES ARTIFICIALES?
Ayala asegura que los edulcorantes no calóricos (sacarina, sucralosa, estevia, acesulfame K, aspartame, aprobados en Estados Unidos por The Food and Drug Administration – FDA, para su consumo humano) se pueden emplear en pacientes con diabetes tipo 2. No se debe superar la ingesta diaria aceptable. “Es importante alentar a las personas (tengan diabetes o no) a la disminución en su consumo, prefiriendo siempre los alimentos con su sabor natural”, manifiesta.
Sugiere a las mujeres con diabetes gestacional usar otro tipo de edulcorantes, dado que la sacarina atraviesa la barrera placentaria.
EL IMPACTO DE LA ACTIVIDAD FÍSICA
Como ya se mencionó previamente, ambas expertas recomiendan hacer al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico, con una intensidad moderada. Ayala también aconseja la realización simultánea de ejercicios de resistencia. “En ausencia de contraindicaciones, las personas con diabetes deben realizar ejercicio de resistencia al menos dos veces por semana”, dice.
La médico nutrióloga explica que los ejercicios de alta intensidad suelen ser más hipoglucemiantes, mientras que si la actividad es de corta duración y de intensidad muy elevada (por ejemplo, levantamiento de pesas), es frecuente que se produzca una ligera hiperglucemia al finalizar el ejercicio.
El momento para practicar ejercicio también puede ser importante. Ayala apunta que si se hace ejercicio a la última hora del día es usual que se produzcan hipoglucemias nocturnas. Para evitarlas recomienda disminuir la insulina administrada en la noche o el consumo de una colación, cuando el ejercicio dura más de 30 minutos.
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LOS ERRORES MÁS FRECUENTES
- Consumir alimentos que contienen azúcar (básicamente glucosa). Arando recomienda que lo ideal es retirar el consumo de azúcar como tal, sea esta blanca, morena, miel de caña, miel de abeja, chancaca, jaleas o mermelada con azúcar; refrescos, yogur y gelatina (con azúcar); postres, helados y masitas, entre otros.
- Dejar de consumir sal: “Si bien es cierto que el consumo excesivo de sal puede acarrear problemas a la salud, el prescindir de ella (cuando no es necesario) también”, manifiesta Ayala.
- Ingerir alimentos integrales a libre demanda: Arando comenta que, con la excusa de que el alimento es integral, suelen servirse cantidades grandes. “Muchas veces la glucemia sube aún más, ya que pasan en forma de glucosa al torrente sanguíneo”, apunta.
- Optar por dietas vegetarianas: Ayala explica que a pesar de que las dietas basadas en verduras, leguminosas y cereales brindan altas cantidades de vitaminas y minerales, podrían (si no están supervisadas por un profesional) acarrear deficiencias nutricionales y una pobre ingesta de proteínas. “Las carnes consumidas con moderación son una buena fuente de proteína de alto valor biológico, vitaminas y minerales. No las elimine de su dieta habitual”, recomienda.
- Evitar comidas principales cuando la glucemia está elevada: (especialmente la cena) Arando señala como error pensar que si no comen lograrán mejorar los niveles de glucemia, cuando en realidad esto puede ser totalmente contraproducente.
- Pacientes nuevos llevan a cabo el plan de alimentación sólo hasta lograr los niveles normales de glucosa: Asumen que se curaron y vuelven a sus antiguos hábitos alimentarios, comenta Arando.
- No llevar control de las glucemias: “Un paciente con diabetes informado es aquel que mejor control tendrá sobre la enfermedad”, dice Ayala. Adiciona que tener un diario de las glucemias en ayunas y posprandiales se ha convertido no sólo en una herramienta útil para el control de los niveles de azúcar en la sangre, sino también para la toma de decisiones del médico tratante y nutriólogo en cuanto al cambio o dosis del medicamento, cantidad de hidratos de carbono presentes en el tiempo de comida, etc.
- Pensar que los licuados verdes, mates y hierbas curan la diabetes: “Sí tienen un efecto positivo, pero de ninguna manera se puede considerar que curen, alivien o controlen la diabetes”, asegura Arando.
- Abusar de los productos light: “Lamentablemente el marketing suele hacernos creer que por ser productos “light”, pueden ser consumidos a libre demanda. Nada más alejado de la verdad”, manifiesta Ayala. Explica que, al ser “light”, puede estar reducido en grasas, pero no en azúcares simples o viceversa, por lo que revisar la información nutricional y consumir estos productos con moderación se convierten en una necesidad.


























