Maywa jáuregui: “Nunca te quedes en un lugar donde no te sientas bien contigo misma”
Desde sus inicios como wedding planner y su trabajo en publicidad, hasta su actual rol como presentadora de noticias en Unitel, Maywa Jáuregui supo reinventarse sin perder su esencia. En el Pódcast de la Revista OH!, la periodista comparte detalles poco conocidos de su vida personal y profesional, desde su maternidad hasta su paso por el Club Bolívar.
- ¿En qué momento decidiste incursionar en los medios de comunicación?
- Ha sido supercurioso porque yo la verdad es que no pensé nunca trabajar en medios. De hecho, salí de la universidad con una mención en marketing y publicidad, quería enfocarme a eso. Trabajé en agencias de publicidad y también fui wedding planner. Luego fui madre y justo en ese momento llegó una invitación de ATB. Estaban buscando una madre joven con habilidad frente a cámaras. Yo fui al casting sin esperar nada.
- ¿Sientes que tu raíz tarijeña influyó en tu personalidad frente a cámaras?
- Es posible. Aunque he vivido casi toda mi vida en La Paz, nací en Tarija. Mis papás decidieron mudarse a esta ciudad porque mi mamá es alemana y querían que estudiáramos en un colegio alemán. Además, justo a mi papá le salió una maestría en la UMSA. Así empezó todo aquí.
- ¿Cómo viviste el inicio de tu maternidad?
- Siempre tuve claro que quería ser madre joven. Decía:’Voy a tener una hija mujer y se va a llamar Sara. Y eso pasó. Fui mamá a los 27 años y estoy feliz con eso. La juventud te da más paciencia y todavía tienes ese niño interno despierto para compartir con tus hijos. Ahora tengo una preadolescente en casa.
- ¿Cómo fue tu experiencia inicial en televisión con programas dedicados a la familia?
- Empecé en un programa que se llamaba ‘Todo Bien’, conducido por Verónica y Carla Morón desde Santa Cruz. Ellos buscaban a alguien en La Paz para hacer despachos. Luego se sumó Maricruz Rivera y más adelante nos quedamos conduciendo desde aquí. Después llegó Viva la Mañana, donde pasé a un formato más serio: las noticias. Fue un reto, pero me encantó.
- ¿Qué tan desafiante fue pasar de programas de entretenimiento a noticieros?
- Fue difícil al principio porque en programas anteriores podía opinar, ser más libre. Pero las noticias exigen otro enfoque. Me gustó mucho, aunque hay temas que me afectan, como los que involucran a niños o adultos mayores. Aprendí a bloquear eso emocionalmente para no cargarlo en mi vida diaria.
- ¿Cómo llevas la exposición pública y los comentarios del público?
- Comencé en un canal muy grande con un gran equipo de presentadores. Siempre tuve apoyo. No ha sido difícil, fue cuestión de adaptarse y explorar nuevos caminos. Me quedé con las noticias porque me encanta.
- ¿Cómo equilibras tu trabajo en medios con la gestión de tus RRSS?
- Ambas cosas van de la mano. Si estás en pantalla, eso beneficia tu presencia en redes. Pero hay que saber manejarlas, pensar en el enfoque que quieres dar. En mi caso, mis redes muestran un estilo de vida más relajado, sin salir de la línea profesional. Hago muchas cosas con mi hija, que además me ayuda con la edición. Es divertido compartirlo con ella.
- ¿Qué opinas del impacto de las redes en la salud mental?
- Es complicado lidiar con el hate. Hay comentarios malintencionados que te afectan. Uno se pregunta por qué hay gente tan mala. Pero, con el tiempo, aprendes a bloquear eso. Las redes están para opinar, pero deberían usarse con respeto. Lamentablemente, no todos lo hacen.
- ¿Cómo manejas el hecho de que tu hija también esté en redes?
- Siempre con control parental. Yo reviso todo lo que hace. Nunca la etiqueto directamente y ella tampoco tiene interés en ser influencer. Solo disfruta haciendo cosas conmigo, especialmente contenido comercial. Mantengo su privacidad y esa es una decisión mutua.
- Hablemos de tu paso por el Club Bolívar. ¿Cómo fue esa experiencia?
- Fue increíble. Recibí la invitación de Eduardo Gómez para trabajar en Bolívar. Era mi trabajo soñado, porque eso quería hacer al salir de la universidad. Fue un reto actualizarme en marketing, pero tuve mucho apoyo. Luego vino la pandemia, el fútbol se detuvo y fue una etapa muy difícil. Pero queda un lindo recuerdo.
- ¿De dónde nace tu pasión por Bolívar?
- Mi abuelo chapaco es bolivarista y siempre nos hacía ver los partidos. Cuando nos mudamos a La Paz, mi papá también me llevaba al estadio porque mi hermano no era fan del fútbol. Íbamos a la cancha, vivíamos en Miraflores. Hasta hoy me encanta ir a los partidos, aunque ya no como trabajadora del club, sino como hincha.
- ¿Qué te motivó a volver a la televisión con Unitel?
- Estaba de vacaciones cuando recibí el llamado. Fue una decisión muy difícil porque estaba feliz en Bolívar. Pero siempre soñé con trabajar en Unitel. Me dijeron que me esperaban y al volver hice las pruebas. Me sentí feliz, como si volviera a mi vocación. A pesar de que mi papá me aconsejó quedarme en el club, decidí regresar a la televisión.
- ¿Qué es lo que más te gusta del periodismo?
- Que cada día es distinto. Las noticias cambian, tienes que leer, investigar, actualizarte. Es un trabajo interactivo donde puedes llegar a la gente. Ver ese cariño en la calle es muy gratificante. Me encanta lo que hago.
Pasiones fuera de cámara
Lejos de los sets y las luces del estudio, Maywa tiene otra pasión: el ciclismo. “Estaba un tiempo muy enfocada en hacer ciclismo, lo he dejado ahora un poco, pero creo que es una de mis grandes pasiones, me gusta muchísimo. Aquí en La Paz es un reto terrible hacer bicicleta”, comenta. Participó en exigentes competencias, sin embargo, la maternidad le hizo reevaluar riesgos. “Me he dado cuenta que era algo que sí estaba poniendo un poco de riesgo en mi vida. Tienes una hija, Maywa. No puedes andar así por la vida”, dice.
Desde entonces, cambió la bicicleta de montaña por el spinning. En paralelo, también disfruta cocinar como un espacio personal de relajación. “No me gusta cocinar días de semana cuando tienes la presión del tiempo, pero el fin de semana hacer un plato rico, me encanta”, expresa.
Amor propio y límites
Maywa destaca la importancia de la salud mental y los límites personales. Para ella, “uno puede decir ‘estos son mis no negociables’, pero otra cosa es jugar con pelota”. Además, subraya que la fortaleza femenina no está reñida con la vulnerabilidad ni con el autocuidado.
A lo largo de casi una hora de conversación, Maywa se mostró tal como es: madre, periodista, mujer resiliente, sensible y auténtica; una mujer real. Su historia es también la de muchas mujeres bolivianas que equilibran sus sueños con las responsabilidades de la vida cotidiana. Y lo hace, como dice ella, “tratando de estar presente en cada momento” y alejándose de espacios donde uno no se sienta bien consigo mismo, ya sea en una relación, en el trabajo o en la familia.



















