Jóvenes vencen barreras y sueñan con un empleo
“No nos miren diferente, dennos una oportunidad”, exhortó Alejandro que a sus 23 años pide que la gente lo mire como es: un joven y un deportista con un gran anhelo de conseguir empleo. Tiene discapacidad intelectual y a lo largo de su vida ha vencido cientos de barreras impuestas por la vida y la sociedad.
Mucha de su fuerza para seguir adelante proviene de sus destrezas deportivas afianzadas en la Escuela de Integración y Formación Deportiva, Expresión Artística y Desarrollo Laboral (Eifodec) de Sacaba.
La actividad física es sumamente importante en la educación inclusiva, ya que abre nuevos horizontes para las relaciones sociales, promueve la autoestima, contribuye a la rehabilitación y mejora el estado de salud.
En el caso de los niños que nacen con discapacidad, el deporte ejerce una función motivacional, al activar el movimiento, la capacidad motora y social, según la Escuela de Gente de Brasil.
Carolina (22), Tania (16), Juliño (20) y Alejandro (23) tienen discapacidad intelectual y son parte de un sector de la población que aún no ha sido incluido plenamente en sociedad.
Carolina contó que en el hogar donde vive, María Cristina, tiene una compañera que es su ejemplo, Zenobia. “Ella hace todo sola. Se despierta temprano, se baña, se arregla y sale a trabajar. Las tías (cuidadoras) nos dicen que sigamos su ejemplo”, dijo.
Tania quiere trabajar pero aún tiene 16 años y no lo puede hacer. Juliño consiguió empleo en una heladería, está contento pero a veces soporta malos tratos. Alejandro trabajó dos veces. Primero dobló ropa y luego en limpieza, ahora está desempleado.
“Yo quiero trabajar. De los otros trabajos me salí porque era irresponsable y no sabía la oportunidad que tenía. Aprendí de mis errores y tengo muchas ganas de trabajar y esta vez haré las cosas muy bien”, mencionó.
Formación
El director de Eifodec, Xavier Mendoza, manifestó que para tener el perfil de trabajo de una persona con discapacidad se realiza un proceso. “Aprenden sobre higiene personal, sobre cómo movilizarse por la calle, además sobre aspectos sicológicos como el autoestima, autodeterminación, afectividad, sus derechos y otros que les ayudan a fortalecer su desenvolvimiento en la sociedad”, dijo.
Los jóvenes están divididos en tres grupos, de acuerdo al grado de discapacidad. Y reciben la capacitación y formación oportuna de parte de un equipo de ocho profesionales que fue preparado para esta labor. “Lastimosamente no hay casi nadie en Bolivia que tenga especialidad en educación especial”, señaló.
Danza, música y deportes
Eifodec tiene sus estantes llenos de trofeos, medallas y certificados en varios deportes y artes. El director explicó que la metodología con la que trabaja consiste en potenciar estos aspectos y de este modo fomenta las competencias de los jóvenes.
Carolina, Tania, Juliño y Alejandro tienen varios pasatiempos como todos. Mencionaron que les gusta escuchar música y ver televisión. Por su parte, Tania contó que a ella le agrada cocinar, especialmente pollo. Aseguraron, que casi todo lo aprenden en Eifodec.
Alejandro dijo: “Tengo cuatro medallas de básquet y fútbol. Me gusta mucho hacer deporte y todo lo que hacemos me hace sentir muy bien. Antes era tímido y descuidado, pero ahora me siento mejor conmigo mismo y conozco mis derechos”.
Como él, todos los niños participan en equipos o practican natación. Asimismo, desarrollan coreografías y aprenden a reciclar materiales. Sin embargo, también están conscientes de que las personas no siempre les ayudan de la mejor manera. Contó algunas desventuras como gente que los engaña con el cambio y el maltrato laboral.
“Me riñen de todo, trabajo mucho, hasta la noche”, dijo con tristeza uno de ellos. Sin embargo, el director le aseguró que buscarán un lugar donde le brinden un mejor trato.
Alejandro nos solicitó un espacio especial para hablar a la población. “Con todo respeto, pido a la gente que si ve a una persona con discapacidad la ayude, porque mañana, quizá, sea esa persona quien también pueda ayudarle. No nos miren diferente y dennos oportunidades para trabajar”.
La inclusión laboral es uno de los mayores desafíos. Varios centros y empresas han dado el primer paso y se han convertido en referentes para otros.
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PERSISTE LA DISCRIMINACIÓN
Uno de los aspectos que todavía se debe enfrentar dentro de las familias, sociedad y trabajo es la discriminación. El director de Eifodec, Xavier Mendoza señaló que aún existen personas que se aprovechan de quienes desean trabajar y los explotan o maltratan.
Asimismo, en las familias, aseguró que hay situaciones graves de abandono donde los dejan sin comida ni medicación durante varios días solos en las casas. “Hay algunos casos que los padres se van a las provincias y los dejan a sus hijos en casa sin nada. Algunos sufren hasta 30 ataques epilépticos al día e incluso tuvimos tres fallecimientos por no tener los medicamentos necesarios”, lamentó.
Hay otras personas que se aprovechan de las personas con discapacidad y son deshonestos. Carolina, una de las chicas que asiste a la escuela, contó que en varias ocasiones una de las compañeras de su hogar paga con 10 bolivianos el pasaje del trufi y sólo le devuelven un boliviano. “Nosotros le decimos, cómo te van a dar sólo un boliviano, pero como no sabe manejar bien el dinero, ella dice no sé”, agregó.
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EL TRABAJO, UNA FUENTE DE INGRESOS
Una persona con discapacidad se enfrenta a diferentes situaciones en las que requiere de recursos para acceder a los servicios de salud, transporte y otras actividades. Por ello, lo ideal sería que muchos tengan un trabajo que les permita generar ingresos oportunos, afirmó el representante departamental del Defensor del Pueblo, Edgar Flores.
“Muchos de ellos necesitan medicamentos o una atención en salud especializada, que no es gratuita. Además, en la Defensoría del Pueblo recibimos constantes denuncias por maltrato de parte del personal administrativo o de salud que no es cálido con estas personas”, lamentó Flores.
Asimismo, puntualizó que el transporte público no es amigable con las personas con discapacidad. Alguien en silla de ruedas o con muletas difícilmente es recogido por un trufi, mucho menos un taxitrufi o un micro. Por ello, para desplazarse deben recurrir a taxis, lo que implica otro presupuesto, agregó Flores.
Para cambiar esta situación, lo ideal sería que todas las personas en posibilidad de trabajar, lo hagan. Empero, no siempre es así. En muchas empresas de Cochabamba no se respeta el 4 por ciento de personal con discapacidad, según dicta la Ley. Además, que algunos que quieren tener formación universitaria acceden a ella con dificultad, pues existen barreras arquitectónicas y pocos docentes tienen formación especial.
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EIFODEC: 50 JÓVENES HALLARON EMPLEO
La Escuela de Integración y Formación Deportiva, Expresión Artística y Desarrollo Laboral (Eifodec) fue creada el 2001. Tiene como objetivo contribuir al desarrollo integral de las personas con discapacidad.
Para ello, se trabaja en cuatro áreas: recreativa - deportiva; de expresión corporal y artística; de entrenamiento, inserción y colocación laboral y el programa de Rehabilitación Basada en la Comunidad (RBC).
Desde que Eifodec comenzó su labor ha logrado incluir en el mercado laboral a 50 personas. En la actualidad cuentan con 216 niños, niñas y adolescentes que realizan actividades en la institución. Sin embargo, en lo que corresponde al trabajo en los domicilios con el RCB son 250 personas adicionales.
La labor en las comunidades y domicilios es considerada de vital importancia, pues todavía existe cierto desconocimiento sobre las necesidades de una persona con discapacidad. A ello se suma que en muchos casos no cuentan con un acceso oportuno a la salud y medicamentos, explicó Mendoza.
Aseguró que Eifodec enseña a hacer labores fundamentales en el hogar, como barrer, lavar, hacer la cama, entre otras. Luego, un equipo multidisciplinario va hasta los hogares para corroborar que se esté aplicando lo enseñado y que estos no sean considerados como “cargas” para sus familias. Para ello, también se trabaja en sensibilización, aseveró el director de Eifodec.
TERMINOLOGÍA
Es adecuado de referirse a esta población como personas con discapacidad, según la terminología de la Convención sobre Derechos de las Personas con Discapacidad (PDC).
GRADOS
Así como hay tipos de discapacidad, también existen grados, que se diferencian en: muy grave, grave, moderada y leve. Se refieren a alguna dificultad para realizar las tareas de la vida diaria.
LEVE
La discapacidad leve se refiere a personas con síntomas que representan una dificultad para llevar a cabo actividades de la vida cotidiana. La grave causa una disminución importante de la capacidad.
GRAVE
Son los signos y síntomas que causa una disminución o imposibilidad de la capacidad de la persona para realizar la mayoría de las actividades de la vida diaria y requiere la asistencia de otra persona.
MUY GRAVE
Son los signos o secuelas que imposibilitan el desarrollo de las actividades diarias y requiere de asistencia permanente. En Bolivia hay 51 mil carnetizados con alguna discapacidad.
























