Cementerios no logran cubrir demanda de nichos
La muerte de un ser querido no sólo implica afrontar el dolor y la pérdida, sino también la búsqueda de un lugar para el entierro. Esta tarea es cada vez más difícil debido a que los cementerios de Sacaba, Cercado y Quillacollo han quedado pequeños para atender la demanda de tumbas.
A ello se suma que la población no tiene la costumbre de cremar el cuerpo debido a creencias culturales y religiosas.
Un ejemplo son los hornos crematorios de Cercado y Sacaba. Desde que el servicio se cerró por un desperfecto en la ciudad, la gente lleva a sus difuntos hasta Sacaba para cremarlos. En tanto que en Sacaba la demanda de la población es mínima, porque los dolientes creen que envían al difunto al infierno y prefieren un entierro tradicional.
En Cochabamba se realizan más entierros, con un promedio de 20 por día. Pero sólo el 10 por ciento de las familias recurre a la cremación del cuerpo. Los administradores de los tres cementerios señalan que si se tuviera una mayor costumbre de incinerar no habría tanto colapso por falta de espacio.
La cantidad de nichos vacíos varía constantemente según las exhumaciones que se realizan. “A veces tenemos 50 espacios y otras más de 100 disponibles, depende de la cantidad de personas que cumplieron los cinco años de permanencia, tiempo en el cual deben ser retirados de sus tumbas”, señaló el administrador del cementerio, Benedicto Gonzales.
Por otro lado, en Quillacollo y Sacaba se realizan entre dos y cinco entierros por día. Pero no conocen con certeza los espacios disponibles, porque no se cuenta con la documentación precisa sobre la cantidad de personas sepultadas en ambos cementerios.
Por este motivo, cada cementerio tiene previsto un plan de ampliación. Pero los administradores aseguran que la situación mejoraría si la gente decidiera incinerar.
Cremaciones
Sólo Cercado y Sacaba cuentan con hornos crematorios. Quillacollo informó que tienen previsto hacer una ampliación e instalar un incinerador la próxima gestión.
Sólo el 10 por ciento de las personas que llegan al cementerio decide cremar a sus difuntos. Gonzales dijo que cremar un cuerpo fresco puede tomar entre dos a tres horas y cuesta 1.000 bolivianos. En tanto que cuando se trata de una exhumación el costo es de 190 bolivianos y toma 45 minutos.
El administrador del cementerio de Quillacollo, Marco Michel, señaló que de 20 exhumaciones sólo una familia decide llevar el cuerpo a cremar a Cochabamba.
“No es una práctica frecuente. Por sus creencias, la gente prefiere enterrarlos y no cremarlos”, aseveró.
La situación es similar en Sacaba, muy poca gente opta por este servicio, manifestó el administrador del cementerio, Medardo Montaño.
“Si la gente optaría por cremar a sus difuntos se reduciría el colapso en el cementerio, porque muchas personas deciden llevarse sus cenizas a sus casas. Mientras otros las dejan en los nichos para urnas que son mucho más pequeños”, agregó Montaño.
Creencias religiosas
Existen diversos motivos por los que la gente no solicita la cremación. En algunos casos, se trata de mitos como el hecho que las cenizas contienen virus y bacterias del fallecido. En tanto que otros creen que se le quita paz al alma del muerto.
Gonzales señaló que es falso que las cenizas contengan bacterias. “La temperatura a la cual se creman los cuerpos es tan alta que no queda ninguna bacteria viva”, explicó.
Uno de los motivos por los que la gente prefiere no cremar los cuerpos es por la religión. La Iglesia Católica considera que es mejor enterrar los cuerpos. Si bien contempla que la incineración puede ser una opción, recomienda no esparcir las cenizas ni conservarlas en las casas.
El martes, el papa Francisco presentó un documento en el cual se explica que, aunque la Iglesia sigue prefiriendo la sepultura de los cuerpos, acepta la cremación pero se prohíbe esparcir las cenizas e, incluso, se podrá negar el funeral en el caso de que así se decida.
Por su parte, el sacerdote Miguel Manzanera explicó que el objetivo de evitar que se esparzan las cenizas es mantener la memoria viva de los difuntos. “Y que recen por ellos”, manifestó el sacerdote.
Además, se objetó el hecho de tenerlos en casa o en joyas, porque la Iglesia considera que el lugar ideal es el cementerio para que los familiares pasen el duelo y puedan despedirse.
Por otro lado, la cultura andina considera que el cuerpo del difunto debe mantenerse completo para que el alma tenga dónde volver a beber y comer si así lo desea en las fechas que marca la tradición.
3_b_5_rochaaaaaaaaaa.jpg

Harán mejoras y ampliaciones
Ante la cercanía del Día de los Difuntos, los tres cementerios trabajan en mejoras. Los esfuerzos se centran principalmente en la limpieza, arreglo de vías y áreas verdes. Sin embargo, también se proyectan ampliaciones a futuro.
En el Cementerio General de la ciudad se refaccionan las vías peatonales, áreas verdes y se pintan los bloques de nichos. Además, se lleva a cabo la construcción de un tanque de agua con una capacidad de 50.000 litros. Sin embargo, aún no hay una fecha ni presupuesto para reparar el horno crematorio que se adquirió en 2014 como alternativa para los dolientes que retiran los restos de sus familiares luego de los cinco años que pueden permanecer en los nichos. Pero, también, para quienes prefieren la cremación a un entierro tradicional.
La situación en Sacaba es similar. Se trabaja en la mejora de baños y jardines, se están levantando muros y se pinta el cementerio. A futuro, se prevé la construcción de más nichos.
En el Cementerio General de Quillacollo se renuevan las baldosas y mejoran las áreas verdes. Asimismo, se busca un nuevo terreno para ampliar el cementerio. Del mismo modo, se comprará un crematorio para ofrecer este servicio a los dolientes.
2_b_5_andiaaaaaaaaaa.jpg

TRADICIONES Y SOLIDARIDAD CON LOS NIÑOS
Las celebraciones de Todos los Santos y Día de los Difuntos traen consigo un sin fin de expresiones culturales y religiosas, según las creencias.
Según la religión católica, la fiesta de Todos Santos es un día al año en el que se recuerda a absolutamente todas las personas que fueron declaradas santas por la Iglesia. Si bien muchos tienen una fecha en el calendario, son tantos los santos que se decidió conmemorar en una jornada a aquellos que no cuentan con su propia fecha, explicó el sacerdote Miguel Manzanera.
En tanto que el Día de los Difuntos consisten en una jornada para que se recuerde a todas las personas fallecidas y se ore por ellas.
Por otro lado, según la mitología andina. El medio día de Todos Santos es el momento en el que llegan las almas de las personas fallecidas a las casas. Por eso, el mast’aku o mesa debe estar armada en los domicilios y tiene que contener todo lo que le gustaba a la persona en vida. Si se trata del primer año del deceso, la mesa debe ser abundante.
También es una fecha que promueve la solidaridad con los niños que acuden a rezar por las almas a cambio de alimentos y frutas.
CAMPOS SANTOS
Cercado, cementerio de 190 años
El Cementerio General de Cochabamba es el más antiguo del departamento. Fue creado hace 190 años por iniciativa del Libertador Bolívar. En aquel entonces, los muertos se enterraban en los jardines de las iglesias. Pero se convirtió en una situación insostenible. Por este motivo, se decidió llevar a los fallecidos a un cementerio que estuviera en las afueras de la ciudad.
Sin embargo, ahora el campo santo quedó al centro debido al crecimiento urbano. El cementerio cuenta con 17 hectáreas en las que están emplazados 65 bloques que tienen entre 200 y 400 nichos cada uno, informó el administrador del cementerio, Benedicto Gonzales.
Quillacollo se quedó sin espacio
El administrador del Cementerio General de Quillacollo, Marco Michel, manifestó que no se cuenta con registros históricos ni estadísticos del campo santo. Sin embargo, puede decir con certeza que quedó pequeño para la cantidad de personas que acuden a buscar un entierro.
Una persona contó que una familia que deseaba enterrar a su abuelo llegó al lugar en 2015, pero al ingresar le dijeron que el difunto sólo podía ser depositado allí si era oriundo del municipio de Quillacollo.
Una vez verificado el lugar de nacimiento, los cuidadores y la familia tuvieron que buscar por varias horas un nicho vacío. Al final, tuvieron que sacar un cadáver que había cumplido los cinco años para que ingrese el otro.
Sacaba tiene pocos lugares
El Cementerio General de Sacaba también tiene poco espacio. Pero, al igual que en Quillacollo, el administrador Medardo Montaño aseguró que no se cuenta con registros sobre la cantidad de nichos llenos y vacíos.
Por este motivo, anunció que en los próximos meses se realizará un censo, pues es necesario conocer la cantidad de personas enterradas. Aseguró que se tienen planes de ampliación, sin embargo, también promocionarán el crematorio para que la gente pueda optar por este servicio.
“Recién se inauguró, quizá por eso la gente no decide por la cremación. Vamos a promocionarlo, porque ayudaría a descongestionar”, aseguró.























