Etarras formados en Venezuela
Madrid |
Dos integrantes de ETA confesaron haber recibido adiestramiento en el manejo de armas en Venezuela, según reveló ayer un auto judicial que reabre interrogantes sobre los supuestos vínculos entre el gobierno de Hugo Chávez y la organización separatista vasca.
Tras las nuevas revelaciones, la Cancillería española dijo que había solicitado a Caracas "más información". Mientras, el embajador venezolano en España, Isaías Rodríguez, volvió a rechazar cualquier relación de su gobierno con ETA.
"El Gobierno venezolano no está vinculado con nada que tenga que ver con ETA", manifestó.
El magistrado Ismael Moreno señaló que Javier Atristain y Juan Carlos Besance, detenidos el miércoles en el País Vasco, recibieron un curso en Venezuela entre julio y agosto de 2008. Los activistas admitieron en sus respectivas declaraciones ante la policía que aprendieron métodos de codificación de mensajes, desmontaje y limpieza de armas y posiciones de tiro.
El responsable del entrenamiento, según el juez, fue Arturo Cubillas, acusado en otro sumario de la Audiencia Nacional española de ser el intermediario en la supuesta alianza entre ETA y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), bajo el amparo del presidente Chávez.
El mandatario venezolano ha negado tajantamente estos vínculos, que, sin embargo, llegaron a provocar un encontronazo diplomático entre Venezuela y España en marzo.
Cubillas, considerado el responsable del colectivo de ETA en Venezuela, ocupó en 2005 un cargo de rango medio en la administración de Chávez.
Atristain y Besance fueron arrestados junto a un tercer activista, liberado más tarde. En la operación, la Guardia Civil encontró más de 100 kilos de materiales para fabricar explosivos.
Después de tomarles declaración, Moreno ordenó el ingreso de ambos en prisión incondicional y sin fianza, acusados de varios delitos de pertenencia a una banda armada y tenencia ilícita de armas.
ETA, considerada una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, declaró una tregua unilateral el 5 de septiembre.
Las primeras evidencias de un posible triángulo entre ETA, las FARC y el gobierno venezolano se remontan al 1 de marzo, cuando el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco hizo público un polémico escrito en el que acusaba al Ejecutivo de Chávez de colaborar con las 2 organizaciones.
Según el auto, miembros de ETA y de las FARC conspiraron para cometer atentados en Madrid contra el ex presidente colombiano Álvaro Uribe y su antecesor en el cargo, Andrés Pastrana, y compartieron entrenamiento en la selva venezolana con la connivencia de Chávez.
Velasco imputó a 12 personas -seis activistas etarras y seis de las FARC- varios delitos de terrorismo y cursó una orden internacional para su detención, sin que de momento se tengan noticias sobre ningún arresto.
Según las autoridades venezolanas, unos 30 vascos llegaron al país en calidad de refugiados políticos en varias etapas entre 1984 y 1993, durante los gobiernos de los presidentes socialdemócratas Jaime Lusinchi (1984-1989) y Carlos Andrés Pérez (1974-1979 y 1989-1993).
Desde mediados de la década de 1990, y de manera recurrente, la justicia española ha imputado a algunos de ellos por delitos que van desde asesinatos hasta robo y tenencia de armas. No obstante, por falta de pruebas, Venezuela ha rechazado repetidamente las solicitudes españolas de extradición.























