El pueblo de Achacachi, desolado
Calles vacías, negocios cerrados, una que otra persona que mira con desconfianza el trabajo que desarrolla Los Tiempos fue lo que se registró en el pueblo de Achacachi, región altiplánica que desde hace ocho meses busca una solución al conflicto que estalló por una crisis municipal y la demanda de renuncia de la autoridad edil, Édgar Ramos, sindicado de malversación de fondos, incumplimiento de deberes, entre otros delitos.
Un día después de que efectivos policiales intervinieran el bloqueo de los pobladores de esta ciudad, que se extendió desde el pasado 22 de agosto en la principal ruta que une La Paz-Copacabana, se escucha de manera particular el llanto de lamento de mujeres de la tercera edad sobre el maltrato y la detención de hombres y mujeres que estaban en el punto de bloqueo.
“Ha venido en febrero gente del Alcalde a atacar y apedrear nuestras casas con los Ponchos Rojos y el Defensor del Pueblo, pero nada y más bien nos envían a policías para que lastimen a nuestras familias, pero estas lágrimas las va a pagar algún día el Gobierno”, relató abrumada Marcela Katari.
En un recorrido por el pueblo, se advirtió el cierre de todos los negocios, tiendas de barrio, una oficina bancaria, el recinto policial, unidades educativas, el centro de transporte interprovincial, que refleja cual si fuese un lugar devastado.
Desde que se cerró la Alcaldía, los servicios municipales se han interrumpido, particularmente en lo que refiere el recojo de basura y la limpieza de las vías públicas. Sin embargo, Julia Ticona, persona de la tercera edad que, junto a otras mujeres y varones también ancianos, está encargada de cuidar uno de los puntos de bloqueo, una de las cuatro entradas que están cerradas por escombros, explicó que la ciudad se ha organizado para mantener limpias las calles.
“Se han definido comisiones que están encargadas de diferentes tipos de tareas. En lo que refiere la basura, lo que se hace es acumular en un sector y se procede con la quema”, dijo.
Al pasar por el mercado central, sólo se observa las mesas volcadas y vacías, cuando antes estaba abarrotada no sólo de productos sino de personas por las calles, vehículos llenos de carga.
Al ver gente extraña, los pobladores la siguen con la mirada. Una mujer presurosa se aproxima (Juana) para preguntar el motivo por el que se sacan fotos a la ciudad, y se le indicó que era un trabajo periodístico.
“Desconfiamos, por eso le pregunto porque ha venido gente del alcalde Ramos a amenazarnos, pero vea cómo por culpa de esta persona nuestros negocios están cerrados, varios tenemos deudas, ahora no tenemos ingresos, estamos mal”, cuestionó.
De los siete colegios que hay por el área, cuatro funcionan a medias y en conversación con padres de familia se conoció que una vez solucionado el problema se pedirá a las autoridades educativas que en las instalaciones educativas se pase en dos turnos, mañana y tarde, para compensar el tiempo y que los estudiantes no pierdan el año.























