Cómo Israel está perdiendo a EEUU

Columna
PROJECT SYNDICATE
Publicado el 11/07/2016

TEL AVIV – El difunto diplomático norteamericano George Ball alguna vez dijo que Israel necesitaba ser salvado de sus propias políticas suicidas “a pesar de sí mismo”. En un artículo de Foreign Affairs de 1977, exigió un esfuerzo imparcial por parte de Estados Unidos a favor de un acuerdo de paz árabe-israelí. Pero, si bien la postura realista de Ball sobre el conflicto palestino-israelí no es inusual entre los funcionarios del Departamento de Estado norteamericano, sigue siendo un tema tabú para el establishment político de Estados Unidos, que desde hace mucho tiempo viene defendiendo un consenso casi sagrado sobre Israel —hasta ahora—.

Está claro que, hasta cierto punto, la postura de Ball sigue representando un clamor en el desierto. Después de todo, Estados Unidos no ha vacilado en su compromiso de mantener la “ventaja militar cualitativa” de Israel. De hecho, la administración del presidente norteamericano, Barack Obama, ha superado todos los récords históricos en su ayuda militar a Israel, aun si el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no ha manifestado ninguna voluntad de usar esa ventaja militar financiada por los contribuyentes norteamericanos para asumir riesgos calculados por la paz.

Pero algo definitivamente cambió. Las cuestiones referidas a Palestina hoy están sumamente polarizadas en la política estadounidense. Las generaciones más jóvenes están mucho más afectadas por las imágenes de un Israel intolerante que tiraniza a una nación palestina privada de derechos que por el recuerdo cada vez más débil de la épica sionista original. Para ellos, el conflicto palestino-israelí se ha convertido en una cuestión de derechos humanos —y, de por sí, muy polémica—. Los defensores de Israel hoy enfrentan un activismo pro-Palestina en los predios universitarios a un nivel nunca visto en Estados Unidos desde que los estudiantes manifestaban en protesta por la guerra de Vietnam.

Una encuesta de Gallup de 2014 reveló que, si bien una estrecha mayoría de los norteamericanos justificaba el ataque de Israel en Gaza en 2014, esta postura sólo era respaldada por el 25% de la gente menor de 30 años, mientras que el 51% de las personas menores de 30 años consideraba injustificadas las acciones de Israel. Según una encuesta de la Brookings Institution de 2014, un abrumador 84% de los demócratas y un 60% de los republicanos estaban a favor de una solución de un solo estado, en el cual un Gobierno democrático único garantiza iguales derechos para todos los ciudadanos, israelíes y palestinos. Una encuesta de diciembre de 2015 de la misma organización indicaba que el 66% de los norteamericanos apoyaba una política estadounidense más imparcial en el conflicto palestino-israelí; entre los demócratas de menos de 35 años, ese porcentaje ascendía al 80%.

Los políticos estadounidenses están prestando atención. En los últimos meses, los legisladores demócratas, encabezados por el senador Patrick Leahy de Vermont, han solicitado una investigación de las “graves violaciones de los derechos humanos” por parte de Israel, incluida la tortura y las ejecuciones extrajudiciales, contra los palestinos. Y Dan Shapiro, embajador de Estados Unidos ante Israel, encendió al establishment israelí el pasado mes de enero cuando sugirió en un discurso que Israel, esencialmente, estaba imponiendo el apartheid en Cisjordania.

El senador Bernie Sanders, en su campaña presidencial estadounidense, rompió el molde cuando exigió revisar la postura del Partido Demócrata sobre el conflicto palestino-israelí. Al resaltar la difícil situación de los palestinos, Sanders puso de relieve no sólo su propia visión del mundo centrada en la moralidad —que, sin duda, puede rayar en el idealismo—, sino también que entiende el humor de un electorado importante. Gracias a sus esfuerzos, la convención demócrata este mes va a marcar un punto de inflexión en cuanto a la estrategia del partido en esta materia.

El Partido Republicano también está amenazando con volverse en contra de Israel, pero de una manera mucho más dañina. Donald Trump, el supuesto candidato del partido para la elección presidencial de noviembre, ha indicado que no respaldaría el apoyo automático a Israel por parte de Estados Unidos, sugiriendo que piensa que Israel tiene más responsabilidad en el fracaso de la solución de dos Estados. Por el contrario, dice, sería “una suerte de tipo neutral” en el conflicto palestino-israelí.

Esto parece caerle bien a sus seguidores, muchos de los cuales simpatizan con Trump por su postura anti-establishment. Si los políticos del establishment que ellos desprecian apoyan a Israel, dice la lógica, debe de haber algo que está mal con esa política.

El peligro reside en el hecho de que Trump ha apelado a un elemento abiertamente xenófobo de la base electoral conservadora. Por cierto, ha recibido el apoyo de los supremacistas blancos, entre ellos David Duke, exlíder del Ku Klux Klan. En vistas de esto, el ascenso de Trump es una muy mala noticia para los judíos norteamericanos —y, de hecho, para todos los grupos minoritarios de Estados Unidos—.

Para Israel, una presidencia de Trump claramente sería una pérdida importante, no sólo porque Israel ha contado desde hace mucho tiempo con los legisladores republicanos para impulsar su agenda.

El problema va mucho más allá. Una cosa es un aliado menos servicial en la Casa Blanca; otra muy distinta es tener allí a Trump, poniendo en práctica su filosofía de “Estados Unidos primero” en el terreno de la política exterior.

Si bien la idea de asignarle la mayor prioridad a los intereses del propio país no es descabellada en sí misma, el discurso particular de Trump recuerda los reclamos pronunciados por grupos aislacionistas y antisemitas antes de la Segunda Guerra Mundial para que Estados Unidos apaciguara a Hitler. Para Trump y millones de sus seguidores, “Estados Unidos primero” significa el fin de la misión global iluminada de Estados Unidos. Los poderes extranjeros, sean quienes fueren, deberían pagar por los servicios de Estados Unidos.

Al ignorar la protesta de la opinión pública europea en contra de su política palestina, el Gobierno de Israel ha perdido definitivamente el respaldo de Europa. Ahora, su ciudadela alguna vez invulnerable en Estados Unidos está bajo amenaza. Con certeza debe darse cuenta de que ignorar este desafío equivaldría a saltar al vacío.

 

El autor es exministro de Relaciones Exteriores de Israel  

© Project Syndicate y LOS TIEMPOS 1995–2016

Columnas de SHLOMO BEN-AMI

11/03/2017
Madrid.– “Debemos educar a nuestros maestros”, señaló el estadista inglés Robert Lowe tras la aprobación de la Segunda Ley de Reforma de 1867, que añadió más...
22/02/2017
NUEVA YORK – Después de medio siglo de ocupación del territorio palestino, Israel está sucumbiendo a sus más profundos impulsos de etnocentrismo y rechaza...
28/01/2017
NUEVA YORK – Algunas personas en los Estados Unidos han elogiado al presidente electo Donald Trump por su presunto realismo; según ellas, el nuevo presidente...
01/09/2016
Santos superó obstáculos formidables, y el próximo será un plebiscito en octubre, en el que ojalá el pueblo colombiano reconocerá que su país le dio a un...
22/08/2016
MADRID – Parece que hoy en día casi ninguna democracia occidental está a salvo del populismo de derecha. Pero aunque la retórica populista esté llegando a...
  •  

Más en Puntos de Vista

LA ESPADA EN LA PALABRA
IGNACIO VERA DE RADA
16/10/2026
Constantino Klaric
16/10/2026
16/10/2026
15/10/2026
SURAZO
JUAN JOSÉ TORO MONTOYA
15/10/2026
En Portada
Una asociación internacional de empresas involucradas en el comercio mundial de productos de madera aseguró que la madera boliviana ingresa sim problemas en...
Un giro inesperado sacude el denominado "caso Marset" tras la difusión de una grabación de seguridad que cuestiona la transparencia de las acciones policiales...

El Gobierno de Buenos Aires había pedido al Tribunal del Mar de Hamburgo que convocara un arbitraje por los intentos de Londres de explotar los yacimientos...
Luego de que se denunciara el robo de equipos en el Hospital Gastroenterológico, la mañana de este martes fueron devueltos por personas que no fueron...
“No puede existir encubrimiento ni trato privilegiado para nadie. Se debe exigir a las autoridades integridad, responsabilidad y coherencia en esta empresa que...
El áspero intercambio la noche del domingo en el primer debate a una semana del balotaje entre el presidente Lula da Silva y el retador conservador Flavio...

Actualidad
La empresa china Sinosteel reactivará la planta siderúrgica de Puerto Suárez, Santa Cruz, y la española Makiber...
Los agricultores cruceños aseguran que tres operadores tienen el control y la exclusividad de ese servicio –avalados...
El Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba presentó una denuncia penal ante la Fiscalía Departamental en contra de...
Las precipitaciones de bolitas de hielo cubrieron calzadas y aceras de ambas ciudades. Hubo también chaparrones de...

Deportes
El club 26 de Febrero, de Colquiri, es la revelación de la Copa Simón Bolívar de esta temporada. Se clasificó a los...
Hugo Dellien disputó ayer la final del torneo cruceño, donde tuvo un gran duelo con el brasileño Thiago Seyboth y...
FC Universitario comenzó con fuerza y aprovechó sus oportunidades para derrotar por 2-1 a San Antonio, ayer en el...
El tenista boliviano Hugo Dellien buscará este domingo consagrarse bicampeón del Bolivia Open, el torneo Challenger 75...


Doble Click
El cochabambino Adriano Lenaz Zenteno y la paceña María Rilda Paco Alvarado ganaron la cuarta versión del Premio...
La agenda cultural  de Cochabamba en la semana 43 de 2026 tiene en agenda el desarrollo de la 5ta Bienal Internacional...
La poeta, ensayista y traductora canadiense Anne Carson fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura 2026,...
Querido amigo, pongo tu nombre al frente de este Prólogo, publicado ahora en la prensa a manera de reseña literaria,...