Reinventar la UMSS
La propia UMSS a través de todos sus estamentos e instancias debe aplicar a sí misma sus principios y fines rectores, esto es, lograr movilizar de la forma más amplia, abierta, plural e idónea posible la auto-observación, deliberación y producción de conocimientos para transformar y reinventarse
Ha transcurrido un año y medio del conflicto acaecido en la UMSS. En este tiempo se han dilucidado algunas explicaciones sobre sus causas que las han enunciado entre pasillos o bien en espacios cerrados. Hace poco el Colegio de politólogos de Cochabamba, la Dirección y el Centro de estudiantes de la carrera de Ciencia Política organizó un evento para tratar el asunto y, después, nuevamente el silencio ha primado.
En la UMSS es llamativa la escasa publicidad y tratamiento de la temática. Todo pareciera indicar que la crisis es de menor cuantía y se espera que las cosas retomen su curso normal o rutinario. Quizás para un grupo es un asunto perdido ya que afirman que la Universidad pública está en una crisis sin salida no tanto por la injerencia de los políticos que se disputa el poder nacional, sino por algo más burdo o banal: la política y los “políticos universitarios” que anidan y se reproducen en su seno. Para otros, diría una gran mayoría, la sensación es de sorpresa, indignación y de mayor desencanto. Se preguntan: cómo fue posible que un conflicto como el que se visibilizó el pasado año se lleve consigo al capital simbólico y cultural de la UMSS.
Las acusaciones van de un lado al otro. Todas o la mayoría son reproches respecto a la penetración y maniquea reproducción de intereses de grupo que se han sedimentado en la Universidad. Docentes acusando a estudiantes y/o viceversa o, entre dirigentes de estos gremios a sus pares contrarios. Se lanzan imputaciones de ser responsables de una “mala conducción”, “pésimas decisiones”. No se dice nada o poco de la propia Universidad, de su obsolescencia y crisis estructural.
Sin embargo, el desprestigio y la falta de legitimidad de la UMSS campean como el lugar común en la opinión pública y la comunidad universitaria. Los efectos perniciosos del modelo de gobierno en el que prima de manera escandalosa las relaciones de poder sobre el saber académico han brincado al espacio público. No es posible resarcirlos ni desmontarlos con el cambio de autoridades. Ni siquiera es un asunto de seguir un programa o propuesta programática de reforma universitaria. La crisis de la UMSS ha tocado fondo y la interpelación política de la ciudadanía llega al conjunto de la comunidad universitaria (docentes, estudiantes y administrativos).
Por ello la UMSS frente a la elección de Rector y Vicerector se enfrenta a una situación límite entre apostar a la continuidad de la política universitaria o bien transformarla desde su raíz: el sistema de gobierno y su estatuto. Por suerte y quizás para el beneplácito de muchos docentes y estudiantes la crisis perfila dos posiciones y colectivos que marcaran el derrotero de la UMSS.
Unos están aglutinados en los clásicos frentes electorales que se congregan en función a la distribución de “partes”, son los que se niegan a reconocer que el problema va más allá de sus intereses inmediatos pues sostienen que el asunto es un conflicto de gestión que se resuelve con “ganar tiempo” “apostando al olvido”. En cambio, otros que de manera espontánea y sin conocerse necesariamente van confluyendo entre sí logrando adhesiones en función a la puesta en escena de interpelaciones recurrentes dirigidas a polemizar la UMSS y su crisis.
Este colectivo denominado “Independientes” congrega a docentes y estudiantes autónomos, no proponen un programa de gobierno sino un “gobierno o gestión de transición” que organice sobre bases más democráticas y plurales, “desde abajo”, el Congreso Universitario para refundar la UMSS. Son conscientes de que la transformación de la UMSS no es una tarea sencilla ni de toma de decisiones que cierren el proceso en función a un grupo “bienintencionado” o a una “visión esclarecida”. No es suficiente la voluntad de cambiar se precisa el conocimiento, el saber en torno a la UMSS. Por ello, sostienen que la propia UMSS a través de todos sus estamentos e instancias debe aplicar a sí misma sus principios y fines rectores, esto es, lograr movilizar de la forma más amplia, abierta, plural e idónea posible la autoobservación, deliberación y producción de conocimientos para transformar y reinventarse.
El autor es politólogo, Presidente del Colegio de Politólogos de Cochabamba, docente de la UMSS
Columnas de FERNANDO L. GARCÍA YAPUR















