Cifras
En los últimos días hemos estado pendiente del informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) respecto al porcentaje de crecimiento de la economía con relación al PIB, pues de ello dependía si se pagaba o no el doble aguinaldo. Y la incógnita se despejó con un certero 4.43 por ciento que frenó los deseos de los trabajadores pues no habrá más que un aguinaldo, y dejó al Gobierno con el sabor dulce de que si bien la economía no había estado blindada seguimos siendo el país de mayor crecimiento en el continente.
Fallaron los agoreros, los organismos alineados con el capitalismo internacional. Quienes estuvieron más cerca de la cifra oficial fueron los técnicos de la Cepal que había pronosticado un crecimiento del 4.5 por ciento, basado en la demanda interna e inversión pública. Asimismo, con un déficit en cuenta corriente, balanza de pagos, lo que conlleva a un cifra negativa del 6,5% para este año.
Ese porcentaje es preocupante. La brecha se abre y si seguimos gastando las reservas a la velocidad actual, pueden presentarse problemas sociales ya que existe una masa clientelar acostumbrada a una buena vida, que no es lo mismo que vivir bien.
El hecho objetivo que es el no pago del segundo aguinaldo permitirá que haya 1.500 millones de bolivianos liberados para solventar la desaceleración económica, que es real y ya se siente por lo menos en esta parte de Bolivia, el Beni.
Si esos recursos se destinan a obras de impacto a corto plazo, es posible que no sintamos los efectos de una crisis. Pero sumado a ello el Estado deberá gastar menos en aquellos rubros que no son necesarios para la población. Propaganda es uno de ellos, ya que existe un desencanto porque mucho de lo anunciado, de lo prometido, no se lo ve en la realidad concreta. La gente sigue esperando un hospital, una carretera, un aeropuerto, y ya no se contenta con el campo de fútbol con pasto sintético que, además, en Holanda se han prohibido mientras se investiga su relación con el cáncer. Si, así como lo leyó, con el cáncer.
También nos han dado como gran noticia que la China nos condonó una deuda de algo más de 800 mil dólares americanos. Hay que agradecer a ese país amigo que nos concedió un crédito de 4.858 millones de dólares, que sumados a los 606 antes prestados eleva nuestra deuda a 5.464 millones de la ya mencionada moneda. Préstamo condicionado a que se contrate empresas chinas para ejecutar las obras para las cuales fue dado.
Por otra parte, la empresa privada se siente aliviada porque no va erogar lo que le corresponde por el segundo aguinaldo. La carga será menor, pero es necesario que haya una política que les permita mirar a largo plazo con el fin de evitar que lo ahorrado no vaya a otros países y se revierta el cierre de empresas que según los datos de Fundempresa va por 5.706 en el periodo de enero a agosto de 2016. Lo que se hace en términos monetarios, mantener el valor del Boliviano, debe tener su correlato en política salarial, laboral, comercial, para que el sector privado invierta, para que las empresas petroleras hagan prospección y desarrollen nuevos campos en un momento difícil aunque con perspectiva de un barril de petróleo en torno de los $us. 55 por un largo periodo.
Ese precio del petróleo será un alivio para todos. Mas eso no debe ser visto como una posibilidad de que volveremos a lvos años del IDH jugoso, no. Ese fue un hermoso periodo que ya es historia. Ahora a invertir bien, y en obras necesarias para la comunidad que no se caigan a los pocos meses. Y por supuesto atención en salud en el que hay deficiencias cada vez más sentidas por los pacientes.
El autor es periodista,
Columnas de JORGE MELGAR RIOJA



















