El llunk’erio institucionalizado
¿Cómo grupos e individuos logran insertarse en el círculo de confianza de quien ostenta el poder? Es sin duda uno de los procesos más interesantes analizados por la sociología política, que viene con la idea de que cada sociedad, según su tradición, normas, leyes y estructura social, definirá quién es digno de ingresar al círculo íntimo del poder. Con estas consideraciones, planteo algunos elementos para describir la forma en que se presenta esta situación en nuestro país.
Para ello, me remito a la palabra “llunku”, adjetivo quechua, para referirse a la persona que usa la zalamería para tratar de conseguir riqueza, poder, estatus. Tomo como ejemplo, al ministro de Defensa, Reymi Ferreira, quien afirmó que la reelección del presidente Evo Morales y otras autoridades es un derecho humano, por encima del derecho de los ciudadanos que votaron el 21 de febrero de 2016, en contra de la reforma constitucional. En este ejemplo, se presenta una viva expresión del llunk’erio como proceso político, por todo lo que expresa; un individuo que vulnera la institucionalidad, pisando principios constitucionales, con el único fin de agradar al superior.
Antes de continuar, advierto que el hecho de que el oficialismo haya extendido esta práctica no significa que otros espacios no copados por el MAS estén libres de llunk’erio. Ya que las prácticas de zalamería como forma de obtener ascenso, status y poder, pueden rastrearse desde los tiempos de la colonia. Pero no me detengo en esto, ya que no me interesa ver el llunk’erio sólo como práctica, lo que quiero es que vean cómo esta práctica ingresa en la lógica de los políticos, al punto que se institucionaliza, es decir, se vuelve una parte importante en sus comportamientos políticos.
Este hecho no es insignificante, ya que el llunk’erio institucionalizado tiene las siguientes consecuencias: primero, la relación entre gobernados y gobernantes se vuelve jerárquica, con un concentración excesiva del poder por los últimos. Segundo, en cuanto los llunk’us toman instituciones públicas para contentar y ganar puntos ante el superior, utilizan los recursos de las instituciones en obras y eventos que no tienen impacto en el desarrollo humano de la población, por lo que se presenta una gestión ineficiente, y tercero, esto tiene una efecto dominó, ya que los llunk’us en las instituciones competirán entre ellos para ver quién contenta más al líder, por lo que se expande la lógica de gastar recursos ineficientemente.
Ahora, retornemos a nuestro ejemplo. Un individuo vacío y sin conciencia, pisoteando los derechos democráticos del pueblo boliviano para contentar a su superior. Ese es el llunk’erio en su forma visible, pero también este individuo es presa de las estructuras políticas donde debe pelear su sobrevivencia política. En ese campo, es la zalamería su única forma de supervivencia y ascenso. ¿Por qué? Por la razón misma de que el llunk’erio es un vicio político fuerte, está incrustado en el ADN de la política en Bolivia. Entonces, si queremos cambiar la política, debemos luchar contra el llunk’erio y sus efectos, tarea de nosotros, la juventud de este país.
El autor es sociólogo.
Columnas de CÉSAR AUGUSTO CAMACHO SOLIZ




















