La cuenca del río Rocha y el Tren Metropolitano
El Consorcio Tunari tiene previsto construir uno de los tramos del tren metropolitano por el cauce del río Rocha dentro del municipio del Cercado hasta la zona del Castillo en el municipio de Sacaba. Una parte de la línea de cinco metros de ancho al pasar por el río quitará espacio que de muro a muro es de 45 a 50 metros de ancho absolutamente insuficiente para soportar las máximas crecidas de agua en años o períodos muy lluviosos como fueron entre 1960 y 1970, cuando los caudales en varias ocasiones desbordaron el río inundando las tierras agrícolas de la zona norte y oeste donde había maizales y alfaalfares. Actualmente este río, desde el Castillo hasta pasado la Maica no tiene franjas de seguridad ni cortinas forestales; han sido ocupadas por avenidas, viviendas o edificios públicos, con muy reducidas áreas verdes que hacen más vulnerable al centro urbano. Los únicos defensivos existentes son los muros de cemento que tienen sus propias limitaciones físicas y no podrán resistir con los cambios climáticos eventos extremos de lluvias torrenciales que ahora son impredecibles en el valle cochabambino.
Hay que recalcar que al cruzar esta ciudad, el río Rocha recibe las aguas de más de 30 ríos, torrenteras y quebradas, algunas de las cuales son de alto riesgo; no solamente traen aguas turbias, arena o grava como era en el pasado, sino lodo, mazamorra, basura, escombros, troncas y ramas de árboles y arbustos como ha ocurrido últimamente en el mes de febrero, sumando a todo ello las aguas servidas de las alcantarillas domiciliarias, desechos industriales y hospitalarios. En estas condiciones ambientales deprimentes, seguramente para el Consorcio Tunari técnica y económicamente es más ventajoso construir la vía del tren por un lado del río y pretende compensar la capacidad hidráulica a reducirse con los cinco metros de ancho que ocupará dicha vía, con el dragado de un metro de profundidad que no resolverá el problema por dos motivos: primero, porque la pendiente del río es mínima hasta Vinto y cualquier alteración de la misma provocará la formación de bolsones de agua en el área excavada perjudicando su flujo normal. En segundo lugar, porque los sedimentos y desechos sólidos y líquidos que cada año bajan con las lluvias al río Rocha desde Sacaba saturarán por completo la zona dragada; por consiguiente no serán sustentables y por esas razones debe cambiarse la ruta del tren.
Por las consideraciones anteriores, cualquier proyecto que se elabore y que comprometa al río Rocha, ya sea puentes, pasos de nivel o vías de transporte tienen que diseñarse concibiendo a este río como una cuenca madre que acoge en su seno a muchísimos ríos y torrenteras todos los cuales tienen grandes problemas que deben resolverse previamente a partir del manejo integral de cuencas que después de más de 20 años de abandono recién ahora las autoridades han tomado interés para su financiamiento.
Hay que reiterar, cuantas veces sea necesario, que el deterioro ambiental que daña la salud de todos sus habitantes es mayor cada año que pasa en este valle. Con el cambio de uso de suelo, la expansión urbana desenfrenada y caótica y los asentamientos humanos en las áreas más sensibles del Parque Tunari, con la pérdida de los acuíferos subterráneos, las áreas agrícolas y forestales, está cambiando también el ciclo hidrológico de la cuenca del río Rocha cuyo comportamiento futuro es impredecible y en consecuencia de mayor inseguridad y riesgo para la ciudadanía.
Para revertir estos peligros y extremos hay que regular el flujo de las aguas en cantidad y calidad con la reducción de la sedimentación y el transporte de desechos sólidos y líquidos contaminantes. Para ello, mínimamente es necesario controlar desde las cabeceras de montaña las aguas que bajan al río Rocha realizando, igual que en las épocas de Cordeco, masivas plantaciones forestales, promoviendo en las comunidades campesinas la conservación y mejora de sus suelos en base al riego, construyendo colmatadores y sedimentadores e impidiendo, con normas duras, los asentamientos en el Parque Nacional Tunari y en los lechos de los ríos y torrenteras, junto a la recuperación y protección de las franjas de seguridad que han desaparecido en la parte baja.
Finalmente, no debe olvidarse la urgencia de construir las plantas de tratamientos de aguas servidas en la región metropolitana.
Columnas de GUIDO ESPINOZA TERÁN





















