Unidad nacional
Funcionarios de alto rango en el Poder Ejecutivo sostuvieron reiteradamente que tienen en calidad de opositores a todos los arzobispos y obispos de la Iglesia católica en conjunto y sin excepción.
El ascenso a la dignidad de Cardenal del obispo dimisionario de Coro-Coro, Toribio Ticona, fue captado en la cúpula gubernamental como inicio de una relación de unión estrecha de los gobernantes con ese prelado, por considerar que él, por su origen indígena, adoptará una actitud de apoyo pleno a la visión que tienen ellos de un Estado, no unitario, conformado mayoritariamente por “pueblos indígenas originario campesinos”, a los cuales, en razón del “dominio ancestral sobre sus territorios”, se les respeta “su derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura, al reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales”.
Manifestando plena seguridad en la adhesión del nuevo purpurado a la peculiar percepción que del Estado boliviano se tiene en ese entorno, los gobernantes expresaron la esperanza de un próximo quebranto de la unidad de criterio de la Conferencia Episcopal Católica como consecuencia de un efecto multiplicador.
En nuestro país, desde el inicio de su condición independiente, se intentó consolidar la nación en visión de unidad, inclusive por quienes se inclinaron a favor del sistema federal. Constituye un atentado al anhelo de unidad nacional la denominación de “Estado Plurinacional de Bolivia”, impuesta en contradicción con lo normado por el artículo 11 de la Constitución Política del Estado promulgada el 7 de febrero de 2009 según el cual se mantiene su tradicional carácter de “República de Bolivia”.
El reconocer que Bolivia es “multiétnica y pluricultural”, como consta en la declaración expuesta en el artículo 1° de la Constitución de 6 de febrero de 1995, no debía interpretarse como una realidad de etnias con autonomía y autogobierno, intentando así fragmentar el país en diferentes nacionalidades. No existen territorios indígenas étnicamente puros. Las diversas etnias se han mezclado fuertemente durante más de cuatro siglos de mestizaje dando como resultado una gran movilidad social.
El sentimiento de unidad nacional fue expuesto por el Cardenal Ticona cuando retornó de Roma con el capelo cardenalicio, en ocasión de la conferencia de prensa en la que manifestó: “Soy el Cardenal de Bolivia no solamente de los campesinos que algún otro ha dicho indigenismo. No, no y no. Yo me prometo y les prometo que con todos trabajaré. Digo, por medio de ustedes, que a la gente pobre, a la gente de clase media, a los ricos, a todos, los quiero”.
El autor es abogado
Columnas de JOSÉ LUIS BAPTISTA MORALES





















