Sin servicios pero con elefantes blancos
Dos noticias publicadas durante los últimos días en las páginas de este matutino se constituyen en sendas pruebas de los extremos a los que ha llegado en nuestra ciudad la falta de correspondencia entre los más urgentes problemas urbanos y el lugar que se les asigna en la agenda de prioridades de las autoridades municipales y departamentales. Nos referimos a la noticia según la que se ha aprobado una partida extraordinaria en el presupuesto de la Alcaldía para pagar deudas pendientes relacionadas con los juegos sudamericanos realizados el año pasado, por una parte, y una serie de reventones en la red de agua potable del casco viejo de la ciudad, por otra.
A primera vista, podría parecer que no hay una relación directa entre ambas. Sin embargo, como lo venimos sosteniendo con insistencia en este espacio editorial, son fiel reflejo de un extravío colectivo que está condenando a nuestra ciudad y a nuestro departamento a vivir de espaldas a sus principales urgencias.
En efecto, mientras las autoridades del gobierno departamental y del municipal justifican su inoperancia ante asuntos tan importantes como la renovación de las redes de agua potable y alcantarillado con el argumento de que no cuentan con los recursos económicos para afrontarlos, con toda soltura destinan millonarias sumas a obras de muy dudosa utilidad.
Es inconcebible, por ejemplo, que los años transcurran, hasta sumar décadas, sin que se hagan las inversiones necesarias para que el Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa) cumpla con la única razón de su existencia. Actualmente es tan incapaz como hace 20 años de administrar las redes heredadas de décadas pasadas y mucho menos de construir las nuevas, las que hacen tanta falta para que el agua llegue a más de la mitad de los hogares cochabambinos que todavía carecen de tan elementales servicios. Igualmente inconcebible es que aún ahora se sigan erogando millonarias sumas para pagar las enormes deudas dejadas por unos juegos deportivos cuya utilidad, necesidad y conveniencia nunca nadie supo explicar.
Lo que ocurre con el problema del agua y el alcantarillado es un ejemplo de lo dicho, pero no el único. Exactamente lo mismo puede decirse sobre la la falta de dinero para dotar a Cochabamba de una o varias plantas de tratamiento de sus aguas servidas, de un sistema moderno de recojo y tratamiento de la basura, de personal y equipamiento necesario para combatir los incendios que destruyen el Parque Nacional Tunari, entre muchas otras urgencias que por lo visto no merecen un lugar importante en las políticas públicas municipales y departamentales.

















