¿Se puede mejorar lo inaceptable?
Algunas organizaciones constituidas por personas que realizan trabajos artísticos y que figuran en los registros del Ministerio de Culturas, han sido convocadas por este a "mejorar" y "validar", hasta el 10 de julio, el anteproyecto de Ley del Artista que pretende hacer sancionar. El Ministerio indica que reconoce a más de 50 organizaciones artísticas, las cuales están trabajando sobre el citado texto en sendos talleres, comisiones y conferencias.
De esa manera se intenta plegar la fuerte oposición ciudadana a un anteproyecto que quiere obligar a los artistas a recabar un carnet bajo la amenaza de perder su condición de tales y, además, su derecho humano a la libre expresión.
Ese rechazo ciudadano forzó al Vicepresidente a prometer que la Ley del Artista no se aprobaría si no contaba con el "99,9% de aprobación de los artistas". La pretensión es inmensa, pues es dudoso que el 99,9% de ciudadanos acepten que el Ministerio de Culturas se convierta en "órgano rector" de un derecho humano, con capacidad de condicionar "la libertad de ideas, valores, emociones, percepciones y sensaciones en la creación del arte"
Sin embargo, ya no estamos en tiempos de tomar a la ligera a un gobierno con pretensiones excesivas.
Es inquietante la estrategia del Ministerio para acorazar su anteproyecto con los aplausos de sus "cincuenta organizaciones" y, fortalecido por esa legitimidad, llevarlo a la Asamblea Legislativa. El Gobierno es experto en el juego del palo y la zanahoria para domar y arrear lo que llama "gremios".
Mientras tanto, "Resiliencia", una organización de artistas se ha autoconvocado para estudiar el anteproyecto de ley y ha llegado a la conclusión de que este considera el arte como una herramienta para una construcción ideológica y al artista como un canal de propaganda. Por supuesto que esta instrumentalización del arte y del artista por el Gobierno es totalmente inaceptable para cualquier ciudadano. El Vicepresidente lo ha percibido.
Pero, por otra parte, resulta extraño que una ley que supuestamente busca proteger al artista no diga ni una palabra en favor de una la legislación laboral que debiera amparar su trabajo, una legislación social que debiera amparar su salud y retiro, una legislación de derechos de autor que debiera amparar su propiedad. En esos aspectos, la Ley del Artista puede y debe ser mejorada y parecería que eso es exactamente lo que el Gobierno espera de sus 50 organizaciones. ¿Veremos ahora un trueque de derechos sociales a cambio de derechos humanos y ciudadanos? ¿Esa es el éxito que espera la "capacidad de negociación" del Gobierno frente a las organizaciones de artistas?
Sería de esperar que los artistas de las organizaciones que tienen el oído del Ministerio tomen en serio sus verdaderas reivindicaciones y logren una ley para un artista con derechos laborales, de salud y de propiedad. Sería también de esperar que rehúsen firmemente perder a cambio la libertad de expresión. Esa libertad es la esencia del arte, pertenece a todos los ciudadanos, no es negociable y no hay trueque legítimo de libertad a cambio de algún beneficio para un gremio. En otras palabras, es de esperar que los artistas logren deconstruir los argumentos de los abogados del Ministerio, que han aprendido a olvidar la supremacía de la Constitución.
Ciudadano y artista
Columnas de LUIS BREDOW SIERRA



















