El nuevo paradigma al filo de la mañana
Pandemia, este término no era común, pero a medida que termina el año 2020, uno totalmente atípico, vemos en retrospectiva lo duro que fue. Empezó con una serie de informaciones que hacían eco de las advertencias realizadas por la OMS (Organización Mundial de la Salud), sobre el brote masivo de un virus muy agresivo, propio de animales en estado salvaje, pero que, de una forma todavía no comprendida en su totalidad, “saltó” y mutó para prosperar en el organismo de los humanos. El resultado: pandemia mundial, caos, terror y muerte.
Tras los obscuros orígenes de este virus, denominado oficialmente SARS-CoV-2, se esconden algunas hipótesis y hechos que hicieron temblar a la humanidad en general: el condenable carácter cultural de la nación China y su tradición de alimentarse con animales exóticos o la teoría conspirativa que señala a un laboratorio semisecreto muy cerca de Wuhan –epicentro registrado de la pandemia– como posibles orígenes de este mal de males sólo comparable con otras pandemias que diezmaron a la humanidad, como la peste negra o la mal llamada gripe española. Los efectos de esto definieron nuestras vidas, con ecos que repercutirán en el tiempo.
La historia está regida por momentos y cambios que la marcan, los cuales delimitan el nuevo curso que tomaremos como sociedades, como individuos. Los cambios de modelos de pensamiento son llamados paradigmas, aquellos que redefinen las corrientes teóricas, sociales e incluso las religiosas.
Los paradigmas pueden ser fruto de eventos que tuvieron impacto en la humanidad, como el descubrimiento de América o la revolución industrial. Ellos redefinen el estudio y el pensamiento humano. El último paradigma registrado fue el de la era digital, desde sus inicios en la Segunda Guerra Mundial, pasando por la irrupción del Internet, algoritmos, metadatos y patrones de conducta monitoreados por las redes sociales.
Ahora, a partir de la pandemia de la Covid-19, la lucha diaria por vivir con su amenaza y la luz al final del túnel, reconocemos que este momento histórico marca el inicio de un nuevo paradigma. La aldea global quedó chica e indefensa ante ese monstruo minúsculo, casi invisible. Se redefinieron estrategias, planes, gobiernos cayeron, otros se alzaron, unos aprovecharon más que otros, algunos redescubrieron el poder del conocimiento, el poder del aislamiento: naciones tan fuertes como Alemania, Francia o el propio Estados Unidos, no resistieron el embate viral. Sus ciudadanos se levantaron y se enfrentaron contra la autoridad, a pesar de que la ciencia dicta a toda razón que lo mejor es alejarse. Difícil pedir eso a quien no tiene recursos. Pero también se vio la fuerza del espíritu humano, de la inventiva, de la perseverancia y de la capacidad de sobreponerse a las dificultades.
Este nuevo paradigma nos llevará a vernos como individuos carentes de algo y que buscamos con más o menos certeza quizás la fe o simplemente la esperanza de un futuro mejor.
El autor es comunicador social
Columnas de RODRIGO ARAMAYO PIZARRO


















