Brilla
Una palabra te puede definir e inclusive decidir tu futuro. Podrá intentar desviarte de tu camino. Seducirte, invalidarte, robarte tus mejores momentos o subyugarte en un mundo engañosamente fabuloso. No dejes que lo haga.
Hace 50 años las niñas cantaban “Arroz con leche me quiero casar/ con una señorita de San Nicolás,/ que sepa coser, que sepa bordar,/ que sepa abrir la puerta para ir a jugar”. Medio siglo después la nueva versión dice: “Arroz con leche yo quiero encontrar/ a una compañera que quiera soñar./ Que crea en sí misma y que vaya a luchar,/ a conquistar sus sueños de más libertad./ Valiente sí, sumisa no./ ¡Feliz, alegre y fuerte te quiero yo!”.
¿Con cuál de las letras te quedarías?, ¿con la primera o con la segunda?
Y hoy 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, querida lectora, ¿podrás encontrar una palabra que guíe tus pasos durante un tiempo? Hazlo. Brilla con esa elección. Camina junto a la pasión, a la fortaleza o la tenacidad con la que hayas elegido a tu palabra guía. Cualquiera que hayas elegido, pues que sea para tu propia mejora. Sé sincera contigo. Será la mejor paga para tu esfuerzo y dedicación.
Por otro lado, si le repites a tu hija que es una princesa, o una bella damita, también le puedes decir que será una brillante astronauta, una poderosa empresaria o una estupenda instructora de paracaidismo. Porque nuestras palabras, dirigidas a hijas, sobrinas, ahijadas o nietas levantarán o podrán destruir su autoestima.
Y para los queridos lectores empresarios, que quizás hoy despertaron con el ánimo de felicitar a las mujeres, les invito a que, más allá de las (innecesarias) felicitaciones, piensen qué están haciendo para que mejore el ambiente laboral femenino de su empresa.
Por ejemplo, ¿tienen baños para hombres y para mujeres? ¿Tienen igualdad salarial? ¿Tienen una guardería para los hijos de sus trabajadoras? ¿U olvidaron que llegaron al mundo gracias a una mujer y no gracias a la generación espontánea?
¿Será que para las ferias internacionales de Bolivia dejarán de pensar que una mini y una blusa escotada serán mejores “armas” de venta que una mujer preparada, transformada en una embajadora de marca?
¿Existirá la posibilidad de, algún día, anular los días de tal o cual cosa, para que finalmente podamos darnos cuenta que somos cohabitantes de un pequeño planeta, donde prime el respeto a todos los seres vivientes, y no andemos mendigando respeto, igualdad y sostenibilidad?
Entiendo, como dice la psicóloga Betty Friedan, que “la libertad para dirigir y planificar tu propia vida es aterradora si nunca te has enfrentado a ello antes. Es aterrador cuando una mujer finalmente se da cuenta de que no hay una respuesta a la pregunta ‘¿quién soy yo?’, excepto la voz dentro de sí misma”; entonces queda hecha la invitación para que tracemos y guiemos nuestra vida con palabras que nos hagan brillar y caminar por el destino que elijamos.
La autora es periodista
Columnas de MÓNICA BRIANÇON MESSINGER




















