Receta en energía para Perú, con experiencias regionales
Este mes de julio, toma el mando de Perú la electa presidente Keiko Fujimori, después de cuatro intentos. Su victoria, con un muy estrecho margen de votos por sobre el candidato opositor con ideología totalmente opuesta, y la dispersa variedad de pensamientos en las dos cámaras del Congreso, harán que su mandato no sea nada fácil. El freno a nuevas y necesarias inversiones en energía en la última década es notorio, en especial en un país donde el protagonismo del sector privado es fundamental para el crecimiento y desarrollo del país.
Se aduce que la energia más cara es aquella que no existe. Perú es uno de los pocos países de America Latina que no tiene desabastecimientos, ni en el sector eléctrico ni en el de hidrocarburos. Lo anterior, merced al modelo de inversiones privado que se ha practicado desde hace tres décadas y al fuerte dinamismo que le dio Camisea desde hace de 20 años. Mantener muy escasos subsidios a la energia, seguridad jurídica, sumado a solidas finanzas públicas con fuertes reservas internacionales hacen al país atractivo a las inversiones privadas.
Sin embargo, y sin lugar a duda, el tener siete presidentes desde 2020, así como 19 ministros de Energía y Minas, 14 presidentes de Petroperú y ocho presidentes de Perúpetro en el mismo periodo, ha influido negativamente en decisiones y ha sido un freno a las inversiones. Osinergmin, el ente regulador, es el único que escapa a esta rotante realidad.
Perú, al igual que Argentina, Bolivia y Colombia, son países eminentemente gasíferos y con fuerte componente de gas natural en su matriz energética. Argentina, practicando fuertes subsidios y con un descalabro en materia macroeconómica, descuidó inversiones en exploración y pasó de ser un país exportador a uno importador de gas natural a finales de la década de los 90. Los escasos dólares se evaporaban con las importaciones de gas natural licuado (GNL) y gas de Bolivia y otros substitutos y los cortes y desabastecimientos fueron muy crónicos.
A Colombia, le está pasando algo muy similar, que de exportar gas hacia Venezuela y tener un país con fuerte producción de gas natural en la matriz energética, está transitando a ser un neto importador del energético. La situación se agravó con el freno a las inversiones en exploración impuestas por el presidente Petro, merced a su elevada ideologización ambientalista. Ahora se debe importar cada vez más, a precios mucho mayores y los desabastecimientos de energía cercan al país cafetero y a su macroeconomía.
Bolivia es otro ejemplo donde por violar la seguridad jurídica, nacionalizar, subir impuestos, mantener elevados subsidios y poner toda carga exploratoria sobre la empresa estatal YPFB, el país comenzará a importar gas natural a partir de 2029. Las importaciones de diésel y gasolina han subido notablemente y el país está sumido en un desabastecimiento crónico de ambos productos desde hace aproximadamente 18 meses. El 2027 se comenzará a importar gas licuado de petróleo (GLP) y en 2029 gas natural y, por ende, habrá racionamientos de electricidad. Si no se toman medidas radicales, habrá un escalabro energético total en el país que se jactaba de ser el corazón energético del Cono Sur.
Moraleja para Perú: Si no exploras, te quedas sin gas y cuando te quedas sin gas tienes que importar, tienes desabastecimientos eléctricos y de gas, sufren tus finanzas públicas y dejas de percibir impuestos y regalías. Con estas reflexiones, a continuación va una receta para el Perú focalizada en exploración y masificación del gas que debería ser analizada por el entrante gobierno.
1) Fomentar nueva exploración principalmente de gas natural en todo el país para reponer reservas de Camisea, donde se tiene un horizonte de reservas/producción de 10 a 12 años y evitar el fantasma de futura importación.
2) Llevar gasoducto(s) al sur de Perú y masificar esta macroregión por razones políticas y fomento al desarrollo y capacidad industrial.
3) Facilitar la exploración en el norte de Perú y el desarrollo de infraestructura para masificar el gas natural en esa zona y posibilidades de petroquímica y exportar gas a Ecuador.
4) Mejorar notablemente los tiempos en la aprobación de permisos medioambientales que han frenado inversiones en toda la cadena de energía.
5) Ley para blindar a Petroperú del manoseo del poder político de turno para que sea una empresa rentable y fiable.
6) Mejorar la regulación para el accionar muchas veces discrecional que se observa del ente regulador (Osinergmin)
7) Dejar y fomentar que las energías alternativas entren en competencia con las baterías de respaldo (BESS). 9) Focalizar el uso del FISE (Fondo de Inclusión Social Energético) y evitar subsidios a la energía
8) Tener una unidad de planificación energética indicativa algo similar a la EPE de Brasil o UPME de Colombia.
El autor es exministro de Hidrocarburos de Bolivia y actual socio director de Gas Energy Latin America
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