Más controles y más seguridad
La reciente captura y expulsión de Bolivia del brasileño Gerson Palermo no se puede ver solamente como un triunfo policial, que derivó en el hallazgo de un peligroso jefe del Primer Comando de la Capital (PCC), sino que como una muestra más de la inseguridad que afecta al país y las fallas en los controles migratorios.
Al igual, que otros detenidos con un historial criminal o ligados al narcotráfico, como Sebastián Marset, en este caso, Palermo no se encontraba escondido en un lugar remoto del país, sino en una quinta en el municipio de Cotoca, donde se hacía pasar como un empresario agrícola sin que nadie sospeche de sus vínculos con una gran organización criminal y menos que tenía una sentencia de casi 126 años en Brasil entre otras cosas por el secuestro de un avión y un robo millonario.
No es el único caso, es casi la misma historia del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset quien, pese a estar buscado, vivía en barrios exclusivos de la capital cruceña.
¿Por qué Bolivia se ha convertido en un refugio de criminales perseguidos en otros países? Es una de las preguntas que las autoridades tendrán que responder. Sin embargo, lo cierto es que Bolivia no es solo un país de tránsito para el narcotráfico, sino un refugio donde muchos delincuentes circulan con total impunidad.
Pero, la evasión de la justicia no se da solo con altos jefes del PCC, sino con otros como sicarios que se desplazan con facilidad por el territorio nacional, principalmente, entre Santa Cruz, el trópico de Cochabamba y el Beni.
Uno de los casos más recientes es el de reo Felipe Edvaldo Meneses Iglesias, quien escapó en 2025 del penal de máxima seguridad de Chonchocoro, en La Paz, y fue abatido en mayo de 2026 una plaza de Santa Ana ante la mirada de decenas de personas. Hasta donde se conoce el peligroso súbdito brasileño estaba condenado a 30 años de presidio, pero se paseaba como cualquiera, sin ser hallado por la Policía luego de su fuga.
Otro caso que se suma a esta lista es el terrible asesinato del magistrado Víctor Hugo Claure presuntamente por los casos que manejaba relacionados con tierras y minería ilegal. SI bien ya se hicieron las dos primeras aprehensiones, dos personas de nacionalidad venezolana, el sicario habría huido.
Es urgente que las autoridades nacionales trabajen para contar con un sistema de detección de extranjeros con antecedentes y de colaboración más estrecha con los países vecinos para el intercambio de información. Está demostrado que estamos ante delitos transnacionales que ya no se pueden combatir de manera aislada.
Los gobiernos municipales también deben invertir en sistemas de videovigilancia modernos y efectivos que contribuyan a reducir los riesgos para la ciudadanía y a identificar a los responsables de hechos violentos que socavan la paz y tranquilidad de los bolivianos.















