La lección de Venezuela
Aunque Bolivia se encuentra a miles de kilómetros de Venezuela, la experiencia de este país con varias ciudades devastadas por dos terremotos, el pasado 24 de junio, debe servir para que los países se preparen para la atención de desastres a través de la prevención, la atención y la reconstrucción.
Las imágenes y las historias que se conocen de este terremoto son conmovedoras, porque muchas vidas no pudieron salvarse debido a la falta de recursos humanos y materiales para remover las toneladas de escombros que han quedado en el suelo y se apagaron miles de vidas.
Los dos terremotos han provocado hasta el momento más de 3 mil muertes y 14 mil personas albergadas en refugios en medio de carencias y un futuro incierto, porque la reconstrucción llevará tiempo y demandará una gran cantidad de recursos.
De acuerdo con los datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la reconstrucción de los daños materiales de las poblaciones afectadas demandará al menos 6.700 millones de dólares. La institución trabajó con imágenes satelitales para establecer la magnitud del daño estructural de acuerdo con las construcciones que colapsaron.
El desastre que vive Venezuela es una lección para preparar a la población en el autocuidado en caso de un sismo en su región. A pesar de esta tragedia se han visto muy pocas iniciativas desde el Gobierno Nacional, las alcaldías y gobernaciones para que las unidades de Gestión de Riesgos incidan en la capacitación sobre qué hacer en el caso de un terremoto para saber cómo comportarse en la casa, en las escuelas, en los edificios, en los hospitales, en las universidades, en fin.
Si bien, Venezuela recibe la ayuda de rescatistas internacionales no se puede depender de la comunidad internacional para responder en los momentos críticos que provoca un desastre. Se estima que 3.000 personas de 31 países, incluida Bolivia, que se han solidarizado con Venezuela para encarar las consecuencias de este desastre.
Por ello, el gran desafío será que los países con riesgo de este tipo de desastres cuenten con una infraestructura de salud adecuada para atender emergencias, incluso, se deben planificar morgues que tengan capacidad de atender situaciones extraordinarias para dar un trato digno a las víctimas de un terremoto o de otro evento natural.
Las acciones posteriores a los desastres también deben ser contempladas en los planes de emergencia nacional con recursos que se deben prever o al menos considerar la importancia de un fondo para épocas complejas que demanden inversiones importantes para que las personas impactadas por las calamidades puedan volver a empezar.
Aunque no de la magnitud del desastre que vive Venezuela, Bolivia ha atravesado por situaciones de emergencia, por lo que las autoridades nacionales, departamentales y municipales deben unir esfuerzos para elaborar planes integrales con anticipación.



















