Bolivia y Brasil, unidos por la seguridad
La escalada de violencia que estalló en poblaciones afectadas por el crimen organizado, como San Matías, San Ignacio, Yapacaní y Puerto Quijarro y la propia capital cruceña derivó en una decisión de los gobiernos de Bolivia y Brasil de combatir este flagelo de manera concreta con una mayor presencia en las poblaciones limítrofes.
¿Qué es el plan “Frontera segura”? Es la última alianza que los dos países vecinos han suscrito, el pasado jueves 13, para garantizar la presencia permanente de la Policía en al menos cinco puntos clave para frenar el crimen organizado y recuperar la presencia del Estado en las poblaciones más alejadas.
El acuerdo llega después del asesinato de un policía cometido por un grupo de narcotraficantes presuntamente vinculados con Sebastián Marset, aprehendido en marzo pasado en la capital cruceña y extraditado a Estados Unidos. A pesar de su captura estos hechos demuestran que su organización continúa operativa y que probablemente tiene una nueva estructura de mando.
El plan Frontera segura ha logrado los primeros avances con los operativos en los municipios amazónicos de Guayaramerín, un punto estratégico para el narcotráfico; y, en Santa Ana. También, se ha extendido a Puerto Quijarro y Puerto Suárez.
El presidente Rodrigo Paz adelantó que este plan ampliará además el intercambio de información para contener la disputa que sostienen el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), debido a que Bolivia se ha convertido en un refugio de personas con antecedentes y condenas de más de 100 años que llevan una vida aparentemente normal en Bolivia, lejos del alcance de la justicia en Brasil.
La medida es en un gran alivio para las poblaciones que viven en la frontera y se mantienen al margen de actividades ilícitas. El otro gran desafío de Bolivia, además, de recuperar la presencia de Estado es potenciar el turismo.
“Quién quiere invertir en una ciudad donde no hay seguridad, quién quiere venir a hacer turismo si tiene riesgo de que el día de mañana tenga un conflicto de inseguridad. No va uno con sus hijos a una ciudad donde haya inseguridad”, reflexionó el Mandatario, citado por la Agencia ABI.
La lucha contra el crimen organizado casi siempre es una lucha desigual debido a que los cárteles tienen la capacidad de penetrar instituciones, están mejor armados y disponen de mayores recursos económicos, por ello los gobiernos de Bolivia y Brasil deben garantizar las condiciones logísticas y de sostenimiento de este plan que busca frenar la violencia desmedida que desata el narcotráfico.
El éxito del plan “Frontera segura” dependerá en gran medida del respaldo y del sostenimiento que reciban las fuerzas del orden y los organismos de inteligencia para ubicar y extirpar raíz de este flagelo.






















