Oruro, escenario de una historia desgarradora de violencia sexual
El silencio y la profunda depresión consumían los días de una adolescente de 14 años en un municipio del área rural del departamento de Oruro. Detrás de su mirada triste se ocultaba el dolor de haber sufrido agresiones sexuales en varias ocasiones, un calvario silencioso que le hizo vivir un hombre de 30 años que aprovechó la vulnerabilidad de la víctima para cometer los ultrajes.
La carga emocional y el trauma psicológico se volvieron insoportables para la adolescente, quien, sumida en una desesperación absoluta, intentó quitarse la vida como única vía de escapar del infierno que soportaba. Afortunadamente, la oportuna intervención de su madre y la ayuda médica inmediata lograron salvarle la vida y transformaron ese grito de auxilio en el detonante que finalmente permitió conocer los constantes abusos.
Durante el proceso de contención y abordaje especializado en un centro de salud, los médicos identificaron los síntomas de un trauma profundo. En ese espacio seguro, la víctima pudo finalmente romper el silencio y relató detalladamente los vejámenes a los que era sometida, lo que permitió que su progenitora formalizara la denuncia penal ante las autoridades competentes, el miércoles 12.
De acuerdo con la investigación de la Fiscalía, el agresor utilizaba un vehículo para perseguir a la víctima durante varios días en su trayecto diario, al colegio y otros destinos. Mediante este seguimiento constante, logró amedrentarla e infundirle un profundo temor. Así, el sujeto utilizaba las amenazas para forzarla a abordar el motorizado y guardar silencio. Fue allí donde el sujeto consumaba el ultraje.
Bajo coacción psicológica, consumó las agresiones en reiteradas oportunidades. El fiscal del caso dijo que la última agresión tuvo lugar el pasado sábado 1 de agosto.
La captura
La denuncia activó los protocolos de seguridad de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) y el Ministerio Público, cuyo personal desplegó un operativo en esa localidad.
La movilización policial permitió la captura del sospechoso en la misma región rural y evitó un intento de fuga.
Los fiscales asignados al caso recopilaron rápidamente los primeros elementos de convicción esenciales para el proceso, que incluyen el certificado médico forense y los informes psicológicos preliminares. Estas evidencias técnicas resultaron determinantes para sostener la imputación formal del delito de violación a niña, niño o adolescente con agravantes.
En la audiencia de medidas cautelares, la Fiscalía fundamentó los riesgos procesales de fuga y obstaculización a las investigaciones, además de la probabilidad de autoría del sindicado. Es así que el juez cautelar ordenó la detención preventiva por seis meses para el imputado y ordenó su traslado inmediato al penal de San Pedro, de Oruro.
“Se conoció el hecho y se activaron inmediatamente los mecanismos de protección para la adolescente y se emitió el mandamiento de aprehensión en contra del presunto autor. Posteriormente, se logró que la autoridad jurisdiccional determine su detención preventiva por seis meses en el penal de San Pedro, de Oruro. Como Ministerio Público tenemos el compromiso de que este tipo de hechos no queden en la impunidad”, aseguró Aldo Morales, fiscal departamental de Oruro.
Terapia
El personal de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia del municipio asumió el patrocinio legal de la familia y el acompañamiento permanente a la afectada para el desarrollo de las actuaciones judiciales.
Actualmente, la adolescente se encuentra bajo resguardo de su entorno familiar directo y recibe asistencia psicológica para afrontar las secuelas de las repetidas agresiones.
El caso de Oruro es uno de más de 900 que se han denunciado en Bolivia tan solo en el último semestre de esta gestión.

























