Y la luz eléctrica llegó a Cochabamba
Cochabamba era por el volumen de su población de aproximadamente 30.000 habitantes la segunda ciudad de Bolivia a principios del siglo XX. Ciudad de casas bajas una gran parte de de Adobe carecía de todo el servicio público. No había agua potable lo que funcionaban eran las fuentes en algunas plazas o los aljibes o pozos muchos domicilios Particulares y tampoco contaba con luz eléctrica.
El ritmo de la noche estaba dominado por la luz de la luna o por las fetidas y tenues luces de los faroles a cebo que los serenos municipales prendían cada noche y apagaban al amanecer. Cada propietario, por su parte, estaba obligado a colgar un farol de su puerta de calle o de su balcón. Las casas de los más ricos contaban con refulgentes lámparas de kerosene o aceites,en tanto las más pobres debían conformarse con velas de sebo de chancho u otro animal.
En 1908 la situación dio un pequeño vuelco.Una sociedad anónima integrada por capitales de comerciantes y latifundistas locales y de Oruro construyeron su planta hidroeléctrica por la caída de agua en Chocaya,que aún existe . La designaron como la ”Compañía de Luz y Fuerza Eléctrica Cochabamba (ELFEC). Sus principales impulsores y socios fueron Rafael Urquidi , Simón López y Juan de la Cruz Torres. Fue la primera experiencia de una sociedad por acciones en la región.El 14 de septiembre de ese año,miles de personas , unas 15.00 se congregaron en la Plaza principal para contemplar un espectáculo nunca visto por la mayoría. Focos de 25 watts daban a la plaza y tres o cuatro cuadras a su alrededor. El asombro, y la alegria se plasmó en vítores , himnos patrióticos, discursos e incluso un improvisado desfile y los niños cantaban la Marsellesa. Cochabamba creía ingresar a la era del progreso y la civilización al contar ahora con electricidad a la par que La Paz y Oruro.
El espectáculo tuvo que interrumpirse cuando una tormenta en Chocaya bloqueó el flujo eléctrico hacia el centro urbano.
Pronto quedó claro que la planta era pequeña para atender la creciente demanda privada y el alumbrado público.Ademas en la época de estiaje disminuía la cantidad y fuerza del agua que movía las paletas del generador.Se requerían mínimamente 125 litros por segundo pero solo se contaba con 70.Transitoriamente la empresa compró un motor a Diessel a “aceite de petróleo”, pero era caro e insuficiente.
De modo que no quedó otra alternativa de recorrer centenas de kilómetros en búsqueda de un caída de agua apropiada . El lugar escogido fue Incachaca, la caldera del diablo,don el agua fluía con la fuerza y la cantidad necesaria. El mayor problema fue traer las pesadas maquinarias desde el puerto de Antofagasta a Cochabamba y de ahí a incachaca, la la ventana del diablo”.Fue una hazaña épica. De Oruro a Cochabamba no hubo grandes complicaciones gracias al sistema de carretas existente. Tampoco , o al menos en grado extremo, entre la ciudad y el poblado de Aguirre, entonces lllamado Chicancha. De ahí en adelante enfrentaría las dificultades de todos los viajeros al trópico. Durante 24 largos meses los motores por abruptas sendas,llegaron a su destino. Uña veces en caretas de dos ruedas otras de 4, unas veces jaladas por hombres otras por bestias.
Una vez instalada, Incachaca incremento y estabilizó la potencia de ELFEC y la colocó en la posibilidad de iniciar su proyecto de tranvía para vincular internamente la región de Cochabamba.En 1917 el magnate minero Simón Patiño se hizo socio mayoritario de ELFEC.



















