¿Desconsiderado?
Un momento de alta tensión fue el producido por el conflicto que tuvo el Gobierno con los trabajadores de la Caja Nacional de Salud (CNS), la Central Obrera Boliviana, por decisiones que afectan a la administración de esa institución que atiende a la mayor parte de los asegurados del país. El caldo de cultivo del enfrentamiento se desató por la designación de un gerente que al final terminó destituido. Pero esa decisión también permitió que salga a la luz, una vez más, las deficiencias que existen, el retraso tecnológico, y en muchos lugares del país la carencia de infraestructura como especialistas en el sistema de salud; lo que obliga a los asegurados a buscar alternativas para salvar la vida. Aquello conlleva una erogación de recursos que no son devueltos a los pacientes.
El Presidente a poco tiempo de ponerse un parche al problema decidió viajar a Cuba para ser tratado de una dolencia que, según versión oficial, no había sido curada a pesar de que habría sido examinado por cinco médicos. La falta de transparencia en muchos de los actos de las autoridades permite que salgan versiones de todo tipo. Algo que podría ser subsanado con un informe oficial, con un parte expedido por el médico oficial del paciente Evo Morales, pues su salud es un tema que interesa a todos.
Resulta que la dolencia de Morales Ayma era una simple sinusitis, enfermedad que cualquier médico general está capacitado para resolver en el país. Con seguridad que si él iba a la CNS le habrían dado el trato que se merece como persona y Primer Mandatario. Además, era la primera opción ya que el Estado paga el aporte correspondiente a esa institución aseguradora, dinero que sale de nuestros impuestos.
Si el Presidente no confía en los galenos que allí trabajan, o su sistema de seguridad considera que no hay garantías por lo que ellos hayan analizado, tiene la oportunidad de consultar a los médicos que se han formado en Cuba durante su gestión presidencial. O en su caso, podría consultar a la Ministra de Salud, a la que ha encargado todo el sistema de salud pública que atiende a los bolivianos. Por último tiene el derecho de consultar a los médicos privados, como hizo con el problema de su rodilla.
Pero no, el ciudadano Morales decidió viajar a Cuba. Y si confía en ese sistema, si allí encuentra la seguridad necesaria, la tranquilidad de un trato preferencial, perfecto. Lo que no está bien es que viaje a costa de todos los bolivianos por una sinusitis que podía ser curada con el costo del traslado del Palacio de Gobierno al aeropuerto desde donde partió el Presidente.
Si quiere atención privada, pues que la pague de su bolsillo como hacemos miles de bolivianos que no encontramos una adecuada respuesta en nuestras ciudades. En Trinidad, pacientes que debían ser sometidos a cirugías traumatológicas permanecen hospitalizados porque un equipo de Rayos X se encontraba con desperfectos durante 38 días. Algunos de ellos llegados de provincias en vuelos privados de taxi aéreo; cuyo costo es cancelado por el interesado.
Si lo que nos dicen respecto a la salud de la primera autoridad de Bolivia es cierto, el Presidente hizo un flaco favor al sistema de salud del país, a los médicos cubanos, a los bolivianos formados en ese país, a la Ministra de Salud. Y eso merece una reparación, una explicación a los bolivianos, a sus bases que debieron estar preocupadas cuando se informaron de ese viaje repentino. Asimismo, la devolución al Tesoro General de la Nación del coste del viaje por un acto legal y por consideración a los miles de pacientes que deben comprarse hasta el hilo para las suturas por la intervención quirúrgica.
El autor es periodista.
Columnas de JORGE MELGAR RIOJA

















